lunes, 18 de abril de 2011

Alergia primaveral

El viernes pasado no escribí nada en el blog. No es que no lo hiciese por completo, sino que a mitad de tarea, una “pantalla azul” de Windows me avisó de que no estábamos por la labor y no tuve ganas de pelea.

Reconociendo mi perrería, pido disculpas al respetable, que para eso se toma el esfuerzo de leer estas gotas ácidas que dejamos cada día.

MicroPolenEstoy escuchando “Hihgway to Hell” de los AC/DC mientras escribo, e intentando decidirme si continuo la entrada del viernes, o decido que los Dioses no querían que hablase de ello, y mejor dejamos la cosa como está. ¡Dejémosla así, que ya habrá tiempo de continuarla!

Estamos a mitad de abril, y ya he comenzado con los síntomas de la alergia primaveral. Rinitis, ojos rojos y esa incomodidad que ese cóctel de pólenes en la atmosfera me recuerda cada año lo que hay que padecer para que esto esté verde.

Decía un alergólogo en la radio, que una forma de combatir las alergias era incrementando el número de plantas en nuestro entorno y disminuyendo el número de vehículos. De este modo, los pólenes son menos “agresivos” al no tener un entorno de tanta competencia para la reproducción.

Puede que yo no lo haya entendido del todo bien, pero me da la sensación que eso de ponerse en plan duro delante de las chicas para conseguir “aparearnos” nos viene no de cuando éramos animales, sino de las propias plantas.

Espero que este señor este sólo exagerando y que realmente no sea esa la razón, pues al paso que vamos, el polen va a acabar dándonos un crochet y a ver quién sale de casa en primavera.

Quién estuviese ahora en el hemisferio sur…

Sed felices

No hay comentarios:

Publicar un comentario