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martes, 4 de octubre de 2011

Tarados

Anoche me acosté tarde por culpa de un tarado. Sí, un tarado.

Es curioso como nuestro carácter, los estudios y la educación influyen en el modo en el que abordamos todos los aspectos de la vida. Los hay que son pusilánimes y carecen del carácter necesario para enfrentarse a los problemas y acaban proyectando sus frustraciones en los demás haciéndolos responsables de sus deficiencias.

imageLos hay que son de naturaleza expansionista, y que pretenden discutir y ganar la compra de un periódico con el kiosquero, acusando a todos los demás de estar en contra de ellos.

Los hay que no resuelven el problema, no discuten, no se comunican, no viven y no dejan vivir.

Los hay que no tienen ni idea de donde están, tienen poco claro donde ir, pero son capaces de seguir a quién sea siempre y cuando parezca algo coherente.

Y también están los tarados. Es el concepto del tonto inútil que hace daño aunque pierda. Es ese que no puede remediar que cuando todo está resuelto, una pizca del idiota que tiene dentro salga y deshaga todo lo que estaba hecho.

Anoche por desgracia me enfrenté, aunque estaba en mi equipo, a este tipo de individuos. Y es que si cuando estamos negociando un acuerdo en el que se puede reducir la factura de una partida en más de mil quinientos euros – un tercio del total – y la contraparte se está aviniendo al acuerdo, oyes a tu espalda que “el tarado” le dice “tienes que hacerlo porque bastante nos habéis robado ya”, lo que viene a continuación es lógico.

Si me queda claro un poco el perfil común del tarado. Son gente que se ven a si mismos como un Napoleón, un Rommel, o un Cortés. Llamados por la Historia a hacer grandes cosas, son los demás los que les impiden llegar a la Gloria, por lo que han de despuntar al final, una vez conseguido el objetivo aunque suponga perderlo.

Vuelvo a mi libro de cabecera sobre este tema: “El que no lea este libro es un imbécil” de Oliviero Ponte di Pino. Mejor que un tratado de psicología.

Sed felices

lunes, 27 de junio de 2011

Una noche de calor

Ha sido una noche cálida. Una de esas noches en la que el calor incomoda para dormir a muchos, y en las que te levantas sudoroso y con las sábanas humedas por la transpiración.

Son noches de ventanas abiertas y de búsquedas de corrientes que sacuden con escalofríos nuestros sudorosos cuerpos. Unas ventanas que invitan a sonidos foraneos a la intimidad de nuestros hogares, o que desde ellos los dejan escapar para conocimiento público.

Anoche, una de esas conversaciones entró en mi dormitorio mientras intentaba dormir. A modo de programa nocturno, una mujer joven estaba desesperada contándole a una amiga lo malo y perverso que había sido su marido.

Un hombre egoista y cruel que no dudó en arrojarla del tálamo conyugal y de sagrado templo familiar por una cosilla de nada. Y es que nada le importaba a ella el otro mancebo con el cuál había sido encontrada.

No conozco más detalles pues la acustica tiene también sus condicionantes, pero si me quedó claro que el problema de esta chica era el egoismo de su esposo. Hombre taimado y cruel, incapaz de perdonar un resbalón (aunque sea repetitivo hasta llegar al paroxismo), y expulsar a tan piadosa mujer del templo del matrimonio.

¿Será el calor?

Sed Felices

martes, 7 de junio de 2011

Ayuda de la Administración

Estaba escribiendo sobre los colegios profesionales cuando me he dado cuenta que mejor lo dejaba. No merece la pena hoy dedicarme a ello cuando hay algo más importante que comentar: la Administración me ha resuelto un problema, y yo no les he dado la solución.

La cosa es la siguiente: necesito un informe de vida laboral para entregarlo esta semana. Lo solicito mediante la página web a través de una maraña de enlaces.

Bueno, ahora a esperar… pero aparece un correo que me dice: “Le estamos enviando su información, pero hemos detectado que dispone usted de un certificado digita con lo que puede obtenerlo directamente a través de <enlace>”. ¡Impresionante! ¡No solo me lo envían, sino que además me ayudan a obtenerlo antes!

Cosas veredes.

Sed felices

miércoles, 13 de abril de 2011

Una sonrisa

Hay días en los que las cosas se ponen de punta. Todo lo que has hecho o vas a hacer se complica, se alarga o se ve afectado por las idioteces de otros.

Son días duros, días que hay que sobrellevar como puedes y agarrarte a cualquier detalle para superarlos.

Ayer fue uno de esos días. No llegó a aciago, pero fue un día espeso. No tiene sentido que enumere todas las tonterías e impertinencias que tuve que aguantar, pero si voy a contaros algo.

Yendo con mi hijo a su entrenamiento venía de frente una muchacha bonita a la que no reconozco, pero que al llegar a nuestra altura nos sonrió y nos dijo hola. No fue un hola de saludo, ni una sonrisa normal.

Esta chica era feliz, muy feliz en ese momento, y con su saludo de menos de un segundo, al paso, hizo que se me olvidara por un rato las idioteces de otros.

Pudo haber sido un pájaro, o una flor, pero fue una sonrisa.

Sed Felices

martes, 29 de marzo de 2011

¿Por qué no entendemos a las mujeres?

Escuchando a Claron McFadden jugar con su esplendida voz en una conferencia del TED, me viene a la cabeza una noticia sobre la necesidad de cambiar las voces de los avisadores automáticos (“Próxima estación…”) de voces femeninas a voces masculinas.

Aunque los hombres llevamos siglos diciendo que no entendemos muchas veces lo que nos dicen, razón por la cual hemos sido centro de puyas y chanzas por parte de las mujeres, la verdad es que la integración de los deficientes visuales a la vida diaria, y la miniaturización de la electrónica, ha permitido desarrollar estudios que antes no se planteaban sobre la legibilidad de las voces masculinas y femeninas.

Cuando una mujer ciega dice que escucha mejor la voz de un señor avisando la llegada a una estación que la de una señora, lo que viene a confirmar es algo que se sabe desde hace mucho tiempo: los sonidos graves se distorsionan menos que los agudos.

La voz de los hombres es más robusta ante el ruido, permitiendo que su distorsión sea menor y se transmita más lejos (poco más) que la voz más aguda de la mujer. Los tonos agudos tienden a distorsionarse con mayor facilidad, haciendo que baje su alcance efectivo.

Por el contrario, es más fácil transmitir grandes cantidades de información a frecuencias más altas que a las bajas. Es decir, que a los hombres se nos entiende más claro, aunque contamos menos, que a las mujeres, que son capaces de contar más.

Así que veo que vamos a ir cambiando las voces para que cada uno se quede con lo que mejor puede hacer. Nosotros nos quedaremos con simplezas como “Próxima estación…” y os dejaremos a vosotras las cosas de más enjundia, como las arias de Verdi.

Sed felices.

viernes, 25 de marzo de 2011

Monos aulladores

Pedirme a mi mismo cierta brillantez con este texto creo que va a ser un caso de pecado de orgullo. Sin embargo he de esforzarme por conseguir que las palabras hilen correctamente el discurso, y no sean un mero esputo verbal.

El caso es que hoy me siento mentalmente agotado. Dos reuniones vecinales, la última anoche hasta la medianoche, agotan al más pintado, cuando de lo que se trata es de defender nuestras maltrechas economías.

Las reuniones de vecinos son un curioso caso de análisis. Uno diría que como grupo, en vez de añadir nuestras inteligencias, las diluimos hasta rozar el nivel del “menos listo” de los presentes.

A veces me sorprendo de que como especie hayamos llegado a donde estamos. Supongo que el que la Naturaleza haya estado distraída durante siglos hay tenido que ver.

Creo, por lo que he podido observar, que somos una especie de monos aulladores especializados, que sólo sabemos quejarnos, pero que de un modo genético huimos de la acción; acción entendida como respuesta. Que fluyan los problemas, y se los lleve el río.

No me quejo de como me han ido las cosas en las dos reuniones, todo lo contrario. Aunque anoche perdí una votación, en un tema menor, y “gané” en que se revisen los pagos y no se perjudique a personas innecesariamente. Al revés la cosa hubiese sido mucho peor. Para algo me debía servir el trabajar en KohlerFincas.

Pero… ¿Acaso no es esto una excepción? ¿No somos “fugados” de una realidad a la que pocas veces nos enfrentamos?

Si es así, palabras como prevención, proactividad, innovación, u otras del mismo tipo están condenadas a pertenecer a una minoría de aulladores que por inconsciencia o por otras razones quieran actuar en vez de quejarse.

Suerte que el bizcocho de mi mujer es una especie de espinacas para Popeye. Os dejo, tengo cosas que hacer.

Sed felices.

lunes, 14 de marzo de 2011

Una de fantasmas

Parece ser que hay un fenómeno que se llama alucinaciones por aprendizaje, y que viene a consistir en una especie de contagio, en la que una historia se va transmitiendo de unos a otros hasta que la gente la empieza a vivir y a visualizar.

Este fenómeno viene a ser algo así como que a uno le dicen que en la carretera tal se aparece una mujer joven, desnuda y que lo que busca es que te estrelles al mirarla, y acabas viéndola y saliéndote en la curva.

Estaba escuchando un programa de radio sobre este y otros fenómenos cuando dejé el coche en el garaje. Un corto trayecto en el ascensor y la puerta se abrió en el descansillo de mi casa.

Oí, lo juro, un tintineo que se me hizo al del unas cadenas. Nada que ver con un edificio de viviendas construido arrancando el s. XXI.

La primera reacción fue la de buscar con celeridad, pero manteniendo la dignidad, el pulsador de la luz, no fuera a ser que el fantasma del pasado me estuviese buscando.

Con el clic del pulsador volví a oír la “cadena”, que no era otra cosa que mis llaves chocando débilmente entre sí. Una cadena de llaves que llevaba colgando, y que no había reconocido inmediatamente.

Podéis reíros, pero quién no ha salido de un ascensor y ha sentido el aliento de una alimaña en su nuca…

Sed felices.

viernes, 18 de febrero de 2011

28 años después…

"Si no devolvemos hasta el último euro a nuestros inversores, a las personas que en un gesto de bondad y de confianza nos han depositado sus ahorros, me pegaría un tiro en la cabeza, si es que la fe que profeso me lo permitiera" J.M.Ruíz Mateos

Con tan lapidaria frase, uno diría que este señor es un benefactor que luchará hasta el final en devolver un dinero que han prestado miles de pequeños inversores, y que si no se suicidará… Ya, pero es que este señor es José María Ruíz Mateos. Y sabemos que es ultra católico; credo que según se viene a tener a muy mal lo de perder la vida por la propia mano.

Si el señor fuese sintoísta, o siguiese el “cultus”, o cualquier otra religión donde está feo lo de matarse, pero si es por motivos de honor tiene un pase, podríamos creerle, pero en este caso está claro: “¡Ah! Se siente. Es que como soy católico…”.

RumasaTonterías aparte, se repite lo que hace 28 años. El imperio de los Ruíz Mateos vuelve a fallar en sus cuentas, vuelve a defraudar a los ciudadanos y trabajadores, no pagando las cuotas que le corresponde pagar a la Seguridad Social y se presentan como víctimas.

No podemos echarle la culpa al regulador de las pérdidas que pueda suponer en los pequeños inversores. El regulador (la CNMV) lleva tiempo diciendo que antes de invertir en este grupo de empresas, la gente ha de comprobar la situación jurídico financiera de las mismas…

Dicen que cada 28 años, se repite día por día un año. Es decir hace 28 años, hoy 18 de febrero también fue viernes, y como hoy todos y cada uno de los días del año. Puede que sea una coincidencias lo de Nueva Rumasa, pero desde luego no va a ser por casualidad.

Sed Felices.

jueves, 27 de enero de 2011

Dragones

Yo nunca he escuchado rugir a un dragón. ¡Cierto! Aunque haya viajado y visitado muchos zoológicos en varios continentes, he de reconocer que nunca he escuchado rugir a un dragón.

Drake_på_en_medeltida_vävnad,_Nordisk_familjebokNo es que sea muy importante, pero hace unos meses un amigo sordo me preguntó cómo sonaba un dragón. Y no supe contestarle.

Me preocupó un poco pero me di cuenta de que tampoco lo había visto. El ciego al que le compro el cupón, tampoco ha visto un dragón.

¿Cómo olerá un dragón? Si es como nos lo pintan, debe oler como los cocodrilos. Los cocodrilos huelen a agua de pantano. Su tacto es frio y acerado. ¿Será ese el tacto de los dragones?

¿A que sabrá un dragón? No como los pueda preparar Ferrán Adrià, sino más tradicional, así en plan asado. Se como sabe la serpiente, y los dragones son serpientes que vuelan. ¿Sabrán igual?

Claro que nadie que yo conozca ha visto, oído, olido, tocado o probado a un dragón. Es imposible. No se puede ver, oír, oler, tocar o comer un dragón.

Propongo entonces que todos los idiotas del mundo se conviertan en dragones, para no verlos, para no oírlos, para no olerlos, ni tocarlos y desde luego para que no te encuentres con que tienes a un idiota en tu boca.

Sed felices.

martes, 25 de enero de 2011

La .music es mía (e Internet también)

Cuando hace unos años, construyendo una propuesta para un cliente, propuse el empleo de algunos programas de código abierto y una estrategia basada en Internet para el desarrollo del proyecto. El responsable comercial del área en la que estaba me comentó con una cara de entre desprecio y fastidio: “Eso no lo hacemos porque somos una empresa seria”.

Las empresas serias no jugaban en Internet. Eso era de pobres y “mataos” que no tenían dinero para invertir en “infraestructura seria”.

Hoy los tiempos son muy distintos. Las empresas serias han desarrollado el código abierto, apostando por él y reinventándose. Los pequeños empresarios han visto como las TI les permiten sobrevivir en los malos momentos (si es que no fallan otras variables) al hacerles más eficientes y permitiéndoles conseguir una mejor visión de sus productos.

Muchos músicos han promocionado su obra y han llenado salas de conciertos. Como empresarios tienen claro cuál es el producto que demanda su público.

Entonces, cuando mi esperanza en que las cosas van a cambiar está llegando a un positivismo patológico, llega la industria de la música y me echa un jarro de agua fría, y luego más tarde me intentan rematar con la redacción del “parche” a la Ley Sinde.

No lo entienden. No se han enterado de lo que es una URL, de lo que es Internet. Se está legislando, no para resolver un problema, sino para proteger a un modelo de negocio, que tiene que renovarse ante una realidad social distinta.

Se quiere volver a decidir quién puede o no imprimir un libro. Internet es la imprenta de Gutenberg, que hacía la cultura más asequible al pueblo. Los reyes rápido obligaron a que fuese necesario solicitar licencia para imprimir un libro. Por suerte, la Libertad de Prensa (de prensar, raíz de imprenta) puso fin a eso.

Las discográficas quieren controlar el dominio .music de modo que nadie pueda emplearlo más que ellas. No son los Reyes de antaño, pero si se quieren arrogar quién puede o no crear su negocio bajo dicho dominio. Es decir controlar el mercado.

En España las editoriales han creado su tienda en Internet para vender libros electrónicos. No hay mercado, dicen. Claro que si vendemos los libros electrónicos sólo un 33% más barato que uno físico… No vamos a estropear el negocio del papel, ¿no?

Se comienza por las cosas accesorias y se va a las generales. No creo que lleguemos a los mundos que Ray Bradbury, Neal Stephenson, Karel Capek, Stanislaw Lem o Philip K. Dirk, pero debemos estar atentos.

¿Acaba esto con la piratería? No. ¿Sirve de algo? No. Bueno, sí. Va a servir para que nuevos autores, creadores, empleen la Ciencia Ficción para hacer críticas social. Ya sabéis que sólo cuando el sistema oprime es cuando la Ciencia Ficción avanza.

Ya sabemos que dicen nuestros partidos. Veremos que es lo que el ICANN dice. Seguro que va a ser interesante

Sed felices.

jueves, 13 de enero de 2011

Tenga miedo, no se preocupe

Mire donde mire no veo más que gente con miedo. Miedo a los extranjeros que roban trabajos, miedo a los jóvenes que usurpan puestos y nos dejan en el paro, miedo a los bancos que nos ahogan con las hipotecas, miedo a lo que va a venir y a lo que ha venido.

Escuche lo que escuche sólo oigo a gente con miedo: miedo al año que comienza que va a ser peor, miedo a la delincuencia que tiene que haber, pero que los gobiernos tapan, miedo a que las deudas crezcan, miedo a que los sueldos bajen.

Vivimos en la sociedad del miedo, un miedo que se ha agravado desde los atentados del 11-S y 11-M y que ha encontrado en la crisis económica un superabono que le ha permitido desarrollar raíces esteroideas.

No nos rindamos. No tengamos miedo. El miedo nos detiene y nos impide salir del peligro, de la amenaza. Hoy nuestras libertades están más que nunca en peligro por el miedo: miedo a ser ciudadanos libres.

Sed felices.

PD: No os perdáis esta estupenda entrada.

lunes, 10 de enero de 2011

Rogando de más

Es conocido lo que me gusta la etimología de las palabras. Suele aportarnos información de como empezó a usarse y la razón de la misma. Hoy me centro en la palabra arrogante.

Todos sabemos lo que es una persona arrogante, e incluso se nos viene a la cabeza alguno de ellos. Sabemos que tiene una connotación negativa, pero es viendo la etimología cuando sacamos toda la maldad al término.

Arrogante es una palabra reflexiva. Viene de rogar para uno mismo, y exclusivamente la empleamos para quién solicita privilegios (o se los atribuye) sin que se los merezca o tenga derecho a ellos.

Entendiendo que la palabra, al ser latina, se aplica a los privilegios de la dignitas o lo que es igual la fama y el prestigio que cada uno tiene en función de su actuación en la vida. Es decir de los derechos y privilegios que los demás te atribuyen, y no los que tu consideras.

Así tenemos que son arrogantes los que se atribuyen más de lo que han hecho y merecen. Los otros creo que son solo chulos, pero eso es otra palabra y la trataremos otro día.

Sed felices.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

De dolores varios

Ayer, tras una gran sesión de cine, palomitas y refrescos incluidos, no me apetecía para nada pensar en cosas serias o graves. Normal. Sin embargo…

Llegando a casa y comprobando el correo pude ver que había varios “elementos” a ser corregidos y fue entonces cuando me acordé del chiste.

“Va un hombre al doctor y le dice:

- Doctor, cuando me toco en la rodilla, en la cara, en el pecho,… Me duele horrores. ¿Qué cree Vd. que tengo?

Y el doctor le contesta:

- Creo que tiene el dedo roto.”

Una cosa tan sencilla como el olvidarse de lo inmediato para ver el problema de fondo es muy difícil hoy en día. El cortoplacismo lo ha invadido todo, y no somos capaces de estrategias de más de un movimiento.

Pues nada, habrá que buscar el modo de hacerlo. Por el momento estamos tratando el dolor de cabeza, el de rodilla, el de pecho… pero el dedo sigue roto.

Sed felices

martes, 28 de diciembre de 2010

28 de diciembre

Lo malo de las “inocentadas” es que no te dejan claro donde están los límites.

Hoy no se debería trabajar, ya que es un deporte de riesgo. Imagínate que vas al médico y te diagnostica que te quedan dos días de vida; que no llegas a las uvas.

Te confías porque es una inocentada, y … te dejas todo sin arreglar, con lo desagradable que es eso para los demás. Claro que a ti ya no te preocupa, pero aún así… es de mal gusto.

O vas a un juicio, y te condenan a pagar una multa. Tu te ríes por lo bueno de la broma, y pasas las uvas en el calabozo por desacato.

O te llaman del seguro y te dicen que el coche te lo dan siniestro total y que sólo te van a dar los 750€ de valor venial que tiene el vehículo. Y tu piensas que es una inocentada y te ríes, y esperas a que te llamen con la tasación.

Hoy es un día de riesgo, en el que seguro que nos cruzamos con un gracioso que nos hará una broma de las que te tocan las narices y por no acabar ante el juez, o ante el médico, o esperando lo que diga el seguro, lo dejaremos pasar como todos los años. Nosotros somos los inocentes.

Feliz día de los Inocentes.

Sed felices.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Democratizando indebidamente algo

Si el título de la entrada te ha chocado, ya somos dos.

Estaba leyendo un artículo en la prensa sobre el modo en el que las series sobre forenses y policía científica están perjudicando a la Justicia a la hora de procesar a los malos.

Si bien muchos de los argumentos que se dan en el artículo son aceptables, esta frase me ha hecho saltar como un resorte: “Han dotado al efecto CSI tradicional de un componente divulgador que, en ocasiones, implica una democratización indebida de la ciencia”.

Y me pregunto, ¿qué es democratizar indebidamente algo? Entendemos que la Democracia – el gobierno de todos – amplia el significado en democratizar a hacer accesible a todos algo. Democratizar el deporte es reducir las barreras de modo que todo el mundo pueda acceder a él; o, democratizar Internet haciendo que todas las ideologías, y personas puedan disfrutar de ello.

Entonces, democratizar la ciencia debe ser hacer que la Ciencia sea accesible a todos; que los ciudadanos no se vean excluidos de esta y sea solo reducto de una serie de eruditos o conocedores de rituales exotéricos y alquímicos, una élite.

Creo que a Santiago Gimeno, el firmante del artículo, en este caso le ha debido patinar el lenguaje. No creo yo que desde un medio como “El País” se coquetee con la idea de que para que “los buenos” ganen, se necesita que la Ciencia no sea democrática, que la televisión o las películas no informen, que en el fondo sólo la élite sea la que tenga derecho a la información. Si es así, comprendo porqué se está de acuerdo con leyes que van en contra del libre acceso a la información, o las que pueden impedir la publicación de contenidos incómodos.

Democraticemos, que es bueno.

Sed felices.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Pero…

Se nos llena la boca diciendo que lo solidarios que somos, lo que ayudamos a los demás, o lo poco que nos importan los otros y lo que los toleramos.

Claro que casi siempre que decimos esto continuamos con la palabra “pero”. Somos solidarios, pero… la coyuntura actual no nos permite hace lo que queremos. Somos de los que ayudarían a los demás … pero es que no se dejan ayudar. No nos importan los diferentes a nosotros, pero… si es que no se quieren integrar.

Ponemos demasiado en lo que los otros han de hacer para que nosotros hagamos algo. Nos hemos cansado de dar primeros pasos, y queremos que sean los otros los que lo den, y mientras tanto nos mentimos a nosotros mismos diciendo que son los demás los que no hacen las cosas.

Sin embargo hay esperanza. Cuando ves a los niños relacionarse con sus diferentes ves mucho de lo que los padres les inculcan, y mucho más de lo que ellos descubren.

Niños con discapacidades o no, extranjeros o no, altos o no, flacos o no, y así con todo lo que nos podamos plantear son capaces de establecer una relación paritaria entre ello y ayudarse, enseñarse, comunicarse, comprenderse, y en el fondo vivir en armonía.

Somos nosotros los que con nuestros “peros” les inculcamos el rechazo al “tarado”, el odio al “extranjero”, el desprecio al “diferente”. Lo vemos en el machismo, que lleva más de 70 mujeres muertas este año, o en el modo en el que se apartan algunos ante “el negro de la farola” en las puertas de los supermercados, o en los gritos de los padres en los partidos de futbol alentando la violencia y la xenofobia.

Pero en el fondo todos sabemos que estamos en lo cierto, y que no puede haber igualdad ya que las mujeres trabajan menos cuando se quedan embarazadas, y los extranjeros no hacen sino que robar los puestos de trabajo de los nuestros, y que los discapacitados no pueden hacer muchas cosas, pero aún así los meten a la fuerza, y que todos los <ponga Ud. la nacionalidad o raza que quiera> son unos ladrones …

¿Cierto no?

Sed Felices

jueves, 23 de diciembre de 2010

Noches de Paz

Mientras nosotros celebramos en estas fechas con nuestras familias y amigos, estas “Noches de Paz y de Amor”, en muchos lugares del mundo hay enfrentamientos que se alejan del espíritu de estas fechas.

En el invierno de 1944, en la zona del Bosque de Las Ardenas, Bélgica, se produjo una de las batallas más cruentas de la Segunda Guerra Mundial.

Best-Wishes-1944

En esa batalla, las tropas paracaidistas de la División 101 Aerotransportada mantuvieron la posición desde el 16 de diciembre de 1.944 hasta el 25 de enero de 1.945.

Dos ejércitos curtidos se enfrentaron para hacerse con el control del avance aliado por el frente occidental. Los dos ejércitos luchaban por sus ideales, y los dos estaban en posesión de la verdad. Hubo cerca de 170.000 bajas entre muertos, heridos y desaparecidos, repartidos casi por igual entre ambos bandos. Una masacre.

Hoy en día, nuestros soldados están mediando en otros conflictos contra otros combatientes, y ayudando a pueblos que sufren del dolor que generan las guerras. No hay ya batallas como aquellas, pero los soldados, nuestros “miles”, siguen siendo los mismos.

Que tengan algo de paz estos días.

Sed Felices.

martes, 21 de diciembre de 2010

Comienza el invierno

Hoy es un día especial. Tradicionalmente, a los niños nos contaban que el invierno comenzaba el 21 de diciembre, así como el 21 de junio comenzaba el verano.

Desde hoy, los días se van imponiendo a las noches, y la Naturaleza se va preparando para la explosión de vida que será la primavera.

Son los días más oscuros del año, los más lúgubres, en los que más cercanos estamos al reino de Plutón. Días de sombras que no encuentran luz ni siquiera en las calles iluminadas por el nacimiento del Dios de los Cristianos, y menos teniendo en cuenta que se Excmo. Sr Alcalde tiene problemas para pagar la luz.

Sin embargo, poco a poco, las horas diurnas se irán alargando. El Sol alimentará poco a poco nuestras vidas, y un mejor ánimo (mejor espíritu) nos acogerá.

Comienzan la época de la festividad de los cultos; su alfa, su celebración de la vida.

Mañana seguro que será mejor.

Sed felices.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Ponte nervioso, que ya te calmo…

Ayer, y en esas funciones que tenemos los que alguna vez nos toca ser presidentes de una comunidad de propietarios, tuve que asistir a una reunión de la Junta de Obras, Junta de Presidentes, o como se quiera llamar, pues cada vez le dan un nombre distinto.

El caso es que no estaba prevista una reunión hasta después de las Fiestas, y por lo tanto, debía de tratarse de novedades que justificasen la reunión.

La reunión comenzó con una noticia tranquilizadora: “Hemos parado parte de las obras para que no se afecte a la estructura…”

¿Qué? ¿Paralizar las obras? ¿Daño estructural? ¿Qué está diciendo este?

Bueno, la cosa es que detectaron que un suelo no estaba como tenía que estar, y si seguían picando, podrían aparecerse en la sala de estar de Vulcano. Como no era cosa de romper forjados, pues que paramos y continuamos por otro lado.

Vale; o sea, que básicamente el día a a día de cualquier cosa…

Y es que así somos, cuando vamos a mostrar algo necesitamos un poco de teatro, de escena que sirva de fondo y realce nuestra interpretación.

Un cambio de planes sin amenaza de hundimiento de todas las viviendas, y sin aviso del fin de los días puede molestar, pero de este modo, la actuación de los obreros fue poco menos que la Salvación de la Patria. Ponte nervioso, que ya te calmo...

Sed felices y que paséis un buen fin de semana.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Tener o deber

En el día a día, y con los cambios de nuestras sociedades, estamos alterando la semántica de nuestras palabras.

A través del cinismo, y la ironía, vaciamos de contenido a aquellas palabras que no nos interesan, o pueden suponer un cambio en nuestros planes. No es que carezcamos de ética, pero si que hemos alterado la “idea” hasta ser irreconocible.

Una de estas palabras es “tener”. Tener es un verbo precioso. Si comprobamos sus acepciones en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua veremos que de las veinticuatro acepciones, la mayoría están relacionadas con la posesión, o control de bienes y personas.

Es la decimosexta de sus acepciones, sin embargo, la que más nos afecta, pues es la que se relaciona con la voluntad y la necesidad de realizar o mantener algo: “Tengo que actuar”, “Tienes que estudiar”, “Tienen que ganar”.

Siendo necesario su objeto, no hay opción de escape. Nos obliga a realizar la acción. Sin embargo, muchos empleamos “tener” por “deber”, que sonando a más, resulta que es menos. “Deber” no obliga tanto como “tener”; nos da opción a no hacer algo.

Cambiemos esto y empleemos más el verbo tener que el deber: “Tengo que ser feliz”, “Tengo que superar esto”, “Tengo que vencer a la adversidad”. Seguro que conseguimos más que con “Debo ser feliz”, “Debo superar esto”, o “Debo vencer a la adversidad”.

Sed felices (tenéis que serlo).