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viernes, 16 de septiembre de 2011

Cartas marcadas

Las mesas de los comentaristas están llenas de agoreros que anuncian peores y más oscuros tiempos.

En su sabiduría nos muestran que somos los culpables de nuestros destinos y que el dispendio que se produjo en el pasado es nuestro pecado.

Estamos condenados a sufrir la penitencia a un pecado que hace cinco años era nuestro orgullo. Es ver al dios del Génesis ofreciéndole la manzana a Adán y a Eva en cómodos plazos y luego expulsarles del Edén por su pecado.

La suerte de vivir en un mundo postrado es que uno cuenta con la tranquilidad de que no va a haber una explosión social que ponga en riesgo nuestras propiedades. Seguimos siendo propietarios. Somos ricos, y no como los que no tienen nada.

No comemos, pero tenemos techo…

Lo gracioso es que cuando la bolsa baja, algunos ganan y muchos pierden, y cuando sube, todos ganan, y aquellos mucho más.

Estamos en unos tiempos de cartas marcadas, en una mesa de tahúres y seguimos con la idea de que somos los dueños del juego. Quizás sea el tiempo de empezar a mostrar algo de raciocinio. ¿Pero quién?

Sed Felices

miércoles, 27 de abril de 2011

Programación de energúmenos

Hay veces en las que me sorprendo del integrista que todos tenemos dentro.

Todos tenemos un energúmeno dentro de nosotros, una expresión del animal que es el ser humano y que sólo con mucha educación y formación conseguimos enmascarar durante un rato.

Grito_guerraNuestro país hace un esfuerzo por formar a nuestros jóvenes para que en el momento en el que la economía va un poco mejor abandonen los estudios por los ingresos a corto plazo, inunden las carreteras de coches de altas prestaciones y disparen los índices de consumo, como se hizo en la última burbuja.

Un pueblo es la televisión que ve. Las telenovelas muestran nuestros tabús, nuestros miedos y nuestras fortalezas. Los programas de sociedad, los concursos, los programas infantiles muestran con que soñamos, el nivel educativo que tenemos, o lo que nos preocupa la infancia.

Somos un pueblo demócrata, que nos da miedo imponer restricciones a lo que se puede ver o no. Las regulaciones, autorregulaciones, de la publicidad o los medios de comunicación no terminan de funcionar. La zorra no puede guardar a las gallinas, y siendo las multas menos dolorosas que los beneficios de saltarse las normas, el gobierno debería ser capaz imponer un régimen más duro de normas que controlen los contenidos.

No sólo las palabras, también las acciones y las actitudes son parte de la educación. No hace falta explicar más, sólo con dar una vuelta a las seis de la tarde por el dial del televisor da una clara idea de quienes somos, y lo lejos que estamos de quienes queremos ser.

Sed felices.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Democratizando indebidamente algo

Si el título de la entrada te ha chocado, ya somos dos.

Estaba leyendo un artículo en la prensa sobre el modo en el que las series sobre forenses y policía científica están perjudicando a la Justicia a la hora de procesar a los malos.

Si bien muchos de los argumentos que se dan en el artículo son aceptables, esta frase me ha hecho saltar como un resorte: “Han dotado al efecto CSI tradicional de un componente divulgador que, en ocasiones, implica una democratización indebida de la ciencia”.

Y me pregunto, ¿qué es democratizar indebidamente algo? Entendemos que la Democracia – el gobierno de todos – amplia el significado en democratizar a hacer accesible a todos algo. Democratizar el deporte es reducir las barreras de modo que todo el mundo pueda acceder a él; o, democratizar Internet haciendo que todas las ideologías, y personas puedan disfrutar de ello.

Entonces, democratizar la ciencia debe ser hacer que la Ciencia sea accesible a todos; que los ciudadanos no se vean excluidos de esta y sea solo reducto de una serie de eruditos o conocedores de rituales exotéricos y alquímicos, una élite.

Creo que a Santiago Gimeno, el firmante del artículo, en este caso le ha debido patinar el lenguaje. No creo yo que desde un medio como “El País” se coquetee con la idea de que para que “los buenos” ganen, se necesita que la Ciencia no sea democrática, que la televisión o las películas no informen, que en el fondo sólo la élite sea la que tenga derecho a la información. Si es así, comprendo porqué se está de acuerdo con leyes que van en contra del libre acceso a la información, o las que pueden impedir la publicación de contenidos incómodos.

Democraticemos, que es bueno.

Sed felices.