Mostrando entradas con la etiqueta ecología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ecología. Mostrar todas las entradas

jueves, 3 de marzo de 2011

Cinco horas (parado)

Desde hace un par de meses contamos en la casa con un nuevo auto. La necesidad de tener que trasladarnos a dos puntos distintos a la misma hora y con poco tiempo, e intentar no solaparnos nos llevó a la decisión de adquirir un segundo vehículo.

Dicho esto, el criterio para adquirirlo fue que su mantenimiento fuese bajo, que pudiese aparcarlo en cualquier lado y que su consumo no fuese elevado. Nos decidimos entonces por un Toyota Yaris, con un motor de gasolina de 1300 cm3.

Este es un coche urbano. Con una caja de 6 marchas, tiene una conducción que rápidamente te lleva a una marcha larga. Es normal que vaya en la cuarta marcha circulando por la ciudad.

Más allá de las vías urbanas, cuando salgo a autopista es cuando la quinta y la sexta entran en acción, elevando la velocidad hasta los 100 o 110 km/h. Una velocidad razonable para un coche que es urbano, ya que las vías rápidas y autovías por las que me puedo mover a diario tienen esta limitación.

No me molesta. Me siento cómodo en este cochecillo, pero ha sido una característica de este coche la que me ha hecho pensar sobre el derroche de combustible. El “start & stop”.

En los semáforos, al detenerme, el motor del coche se para si no necesita alimentar el aire acondicionado o cualquier otra cosa. Al principio te confunde, pero al poco te has acostumbrado a que cuando se pone en verde, y pisas el embrague para introducir la primera marcha, el motor arranque.

Tiene un contador del tiempo que el motor ha estado en modo “ECO” y aquí es dónde uno se conciencia: el motor ha estado “parado” en los semáforos durante 5 horas en sólo dos meses.

Son cinco horas de consumo al ralentí que no han producido emisiones de CO2. Cinco horas de consumo que me he ahorrado, y aunque desconozco el régimen de consumo de este motor al ralentí, sigue siendo dinero.

El ahorro no es solo cosa de que nos lo imponga un Gobierno, que debe siempre incentivar al que menos consume energéticamente, y castigar a los devoradores de energía. Es una cuestión personal, como la de separar los envases del orgánico, como la de no gritar en la calle, o la de no resolver a golpes lo que se puede resolver hablando. Para eso no hay ley que valga.

Sed felices

miércoles, 9 de febrero de 2011

Los muertos no votan

Caveat: Hoy venimos duros.

Que los muertos no voten es algo que tenemos todos claro. Imagínate una larga lista de difuntos, más o menos arreglados, con sus relicarios, sus monedas para el barquero, bien maquillados y oliendo al bálsamo con el que la sangre se sustituye en los rituales mortuorios.

Seguro que más de uno podría decir que no están en total uso de sus facultades, y que por lo tanto su voto sería resentido y vengativo.

Pensándolo bien… Si uno se muere en una gran ciudad por problemas respiratorios al tiempo que escucha a los “politicuchos” que gobiernan su ciudad negar que el aire es más ponzoñoso que las aguas de una cloaca, no creo yo que vayas a votar muy contento con ellos.

Que te ahogues y pierdas el espíritu mientras miles de coches contaminan y pudren tu aire es algo que debe alegrarte. En el fondo es un acto de patriotismo.

Con como se han puesto las pensiones y como está el tema del trabajo, lo mejor es liberar al país de lastre. Al fin y al cabo, los que se vayan a morir son los que peor están, y por lo tanto los que más gasto van a generar en el futuro… Además, tal y como se puede ver en el gráfico, estos políticos han puesto a Madrid en el mapa.

Fuente: Laboratorio de Medio Ambiente de la Universidad Politécnica de Madrid / EL PAÍS

No creo yo que este punto de vista sea aceptado por la legión de difuntos votantes, ni por sus familiares (estos vivos) ya que aunque la muerte por ahogamiento de estos individuos pueda ser beneficiosa para la sociedad, no deja de ser un gran problema para sus allegados.

Al final, viendo pros y contras, creo que voy a cambiar de opinión. Creo que es bueno que los muertos votemos. De ese modo los políticos pensarán en tomar las decisiones que son más convenientes para la población, ya que la pérdida de votos de los vivos motorizados se compensa por la de los muertos agradecidos.

Creo que es bueno que los muertos votemos.

Sed felices.

Nota: La imagen se ha obtenido del Laboratorio de Medio Ambiente de la Universidad Politécnica de Madrid a través de EL PAÍS

jueves, 27 de enero de 2011

Dragones

Yo nunca he escuchado rugir a un dragón. ¡Cierto! Aunque haya viajado y visitado muchos zoológicos en varios continentes, he de reconocer que nunca he escuchado rugir a un dragón.

Drake_på_en_medeltida_vävnad,_Nordisk_familjebokNo es que sea muy importante, pero hace unos meses un amigo sordo me preguntó cómo sonaba un dragón. Y no supe contestarle.

Me preocupó un poco pero me di cuenta de que tampoco lo había visto. El ciego al que le compro el cupón, tampoco ha visto un dragón.

¿Cómo olerá un dragón? Si es como nos lo pintan, debe oler como los cocodrilos. Los cocodrilos huelen a agua de pantano. Su tacto es frio y acerado. ¿Será ese el tacto de los dragones?

¿A que sabrá un dragón? No como los pueda preparar Ferrán Adrià, sino más tradicional, así en plan asado. Se como sabe la serpiente, y los dragones son serpientes que vuelan. ¿Sabrán igual?

Claro que nadie que yo conozca ha visto, oído, olido, tocado o probado a un dragón. Es imposible. No se puede ver, oír, oler, tocar o comer un dragón.

Propongo entonces que todos los idiotas del mundo se conviertan en dragones, para no verlos, para no oírlos, para no olerlos, ni tocarlos y desde luego para que no te encuentres con que tienes a un idiota en tu boca.

Sed felices.

jueves, 6 de enero de 2011

Echando humo

Leyendo la prensa esta mañana, me encuentro con un artículo sobre el incremento de la mortalidad asociado a la contaminación por partículas PM2.5 (de menos de 2,5 micras).

Según este artículo, las partículas son antropogénicas, es decir que las generamos nosotros, y provienen de los cigarrillo, de los motores de los autos, etc. Entre los mayores generadores están los motores diesel o petroleros, que son grandes productores de estas partículas.

En España hemos reducido la generación, o estamos en vía de hacerlo, de estas partículas en la vertiente tabaquera, pero se me antoja anecdótico ante un parque automovilístico totalmente dieselizado.

268416998_4edb6382d2_oTodos los que tenemos un motor diesel sabemos que tienden a emitir más “carbonilla” que los gasolina. Es cierto que si haces muchos kilómetros al año, son más rentables económicamente, ya que consiguen un mayor kilometraje por litro que los motores de gasolina, y además el precio del litro de combustible es menor, pero no creo que sea suficiente.

Muchos vehículos diesel de la ciudad no son rentables, pero contaminan igual que los rentables, por lo que creo que se debe actuar para revertir la situación del parque automovilista. Lo que voy a exponer no es más que una idea basada en mi convicción de que sólo tocando el bolsillo modificamos los comportamientos, y de que es necesario reducir la contaminación ambiental en las ciudades como Madrid.

´Tomaría las siguientes medidas:

  1. Regular a nivel nacional las condiciones de medida de contaminantes, incluyendo las partículas PM2.5 para evitar trampas como mover las estaciones al centro de parques, y no dejarlas en las zonas de tránsito. Esto deberá mostrar valores más cercanos  a la realidad de los ciudadanos.
  2. Desincentivar la compra de vehículos diesel mediante la creación de una tasa a la contaminación. Esta tasa deberá ser obligatoria y se pagará en función de las lecturas de gases de centros autorizados. Esto obligará a los propietarios a mantener sus motores en condiciones mínimas de contaminación, reparándolos o sustituyéndolos cuando sea necesario.

    Establecería aquí la salvedad de los vehículos históricos, que deberán tener su regulación aparte, y ser identificados como tales, tal y como sucede en otros países.
  3. Promocionaría la adquisición de vehículos “limpios” mediante reducciones en las tasas de circulación, aparcamiento, etc. Que haya zonas restringidas al tráfico, que solo puedan ser atravesadas por servicios públicos y vehículos no contaminantes (bicicletas y coches eléctricos) puede ser mas que sólo una declaración de intenciones, es una apuesta por una ciudad sana.

Lo bueno de ser un “simple ciudadano” es que uno puede escribir esto sin que se le echen encima una horda de consejeros del partido, de los lobbies, de los sindicatos y las patronales, y algún otro que no podrá aparcar donde quiera. Lo malo es que los políticos que tenemos hacen más caso a estos grupos que a lo que realmente necesita la salud de la ciudadanía.

Sería un bonito regalo de Reyes.

Sed felices.

Imagen: Dr.Keats (Chris Keating)

martes, 4 de enero de 2011

800 denuncias

Que en dos días, seamos capaces de hacer 800 denuncias porque la gente fuma solo puede significar dos cosas:

1 – Nos va lo duro, estamos aburridos, y necesitamos de emociones fuertes. Creemos un nuevo deporte: la caza del fumador. En este deporte podemos acechar a cualquier individuo que mechero en mano encienda un cigarrillo en un bar, en la puerta de un colegio, en un parque… A más denuncias, más puntos para el premio final.

2 – Que una gran cantidad de ciudadanos de una minoría, deciden que una ley aprobada por unanimidad en el Parlamento, se las trae al fresco. De todos es sabido que el fumar es un Derecho del Hombre (o si no debería serlo), así que lo que opinan esta minoría de la minoría, que deciden saltarse las prohibiciones para proteger a los no-fumadores (entre ellos niños y enfermos) no es más que un ataque a su derecho.

No me planteo que sea una falta de educación y de civismo, ya que sabemos que de eso no hay en tan grande país como es este. No me planteo que haya un exceso de mala leche por parte de algunos denunciantes, que ya sabemos que somos un país tolerante.

Lo que si que tengo claro es que, por fin, voy a poder ir a cualquier bar o cafetería sin salir apestando a humo, sin tener que dejar toda la ropa en la terraza. Podré comer en un restaurante sin tener que pedir la zona de no fumadores y que te miren como un “snob”. Podré perder cuidado de que mis hijos no se ahúmen en una cafetería y puedan tomarse unas tortitas con nata cuando salimos por ahí. Podré dejar de ir sólo a los centros comerciales porque allí el aire es limpio para los niños…

Ahora toca ponerse serio con la contaminación…

Sed felices.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Spam Navideño

Todos los años, por estas fechas, en un alarde de falta de conciencia ecológica, todos nos lanzamos a promover la tala de árboles mediante el consumo de esos efectos que llamamos “Crismas” o “Tarjetas de Navidad”.

Aunque su recepción física se está reduciendo, viéndose incrementada por sus variantes digitales, no deja de incrementar la huella de CO2 sobre el planeta.

Pero… ¿Por qué me mandan un crisma estos? ¿Pero no estábamos reñidos con …?

Yo lo que quiero es que esa empresa maravillosa que me pone problemas para cualquier trámite, y me cobra a precio de trasplante operaciones que a mi me parecen banales, me cuide más durante todo el año, y que se deje de tarjetitas.

Lo que quiero es que ese capullo elemento, que durante todo el año me desprecia, o al menos no me muestra su afecto, no me envíe la tarjetita de marras, y que sea menos “elemento” de lo que es.

La verdad es que muchas de estas tarjetas no dejan de ser “spam” navideño, y lo máximo que vamos a hacer es enviarlas a la papelera. Quizás porque es Navidad, o quizás porque sabemos que no hay modo de evitar al “spammer”.

Sed felices.

PD – Tengo dudas entre el crisma de los gatitos o el del paisaje nevado. ¿Cuál os gusta más?