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miércoles, 30 de marzo de 2011

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Seguro que te ha pasado que estando en tu casa tranquilo, haciendo la compra, o en mitad de una de esas ocasiones en las que no se puede interrumpir la cosa, un sonido estridente rompe tu tranquilidad, tu concentración o el simple encanto del momento.

Un numero corto en la pantalla del móvil nos indica que es el servicio de atención telefónica de nuestro operador de telefonía. Debe ser que como les salen baratas las llamadas, y nos echan de menos, nos llaman para saber como estamos, se preocupan.

Se preocupan de que sepamos todos los servicios que no tenemos contratados, y que hará que nuestra ya salada factura de telefonía sea aún más sabrosa.

¿Cómo puedo vivir sin dos líneas? ¿Cómo puedo vivir sin banda extra ancha? ¿Y sin la anchísima?

Yo, desde aquí, les agradezco su preocupación, pero les voy a aconsejar algo: ¡Contrátenme!

Por un módico precio, les voy a hacer una consultoría de sus procesos de atención al cliente, para que no acaben hasta las mismísimas gónadas por recibir ocho llamadas en cuarenta y ocho horas (juro que es real).

Además les regalo una consultoría sobre las necesidades de sus sistemas de información para la gestión de clientes (CRM) que parece ser han comprado de baratillo, y no es capaz de registrar que ya me han llamado, y que NO QUIERO SUS NUEVOS PRODUCTOS.

La próxima vez que me llamen les tendré la propuesta preparada.

Sed felices

viernes, 25 de febrero de 2011

Acelerándonos

Hay semanas en las que parece que los días son de 48 horas. Son esas semanas en las que de pronto los eventos y las tareas se acumulan y superponen obligándonos a multiplexarnos1 para abarcar más allá de lo que pensábamos que era posible.

Creo que de algún modo, estas semanas vienen a reforzar lo que dije de la Ley de Parkinson: somos ineficientes por naturaleza, y por lo tanto siempre tenemos ante nosotros innumerables oportunidades para mejorar.

Por desgracia, algo me dice, que este ritmo de esta última semana no debe ser del todo bueno. Dado que la mayoría de la gente no lo hace, debo sospechar que en algo he de estar equivocado.

Además, parece ser que cuando no éramos más que unos seres “incivilizados”, dedicábamos unas cinco horas a buscar comida, y el resto del tiempo a socializar (quitarnos los piojos, tener sexo, contar historias, tener sexo, pintar en las cuevas, tener…).

En algún momento nos hemos desviado de algún camino natural y empezamos a disfrutar con los logros, a expensas de la socialización.

Claro que eso es lo que nos ha llevado a conocer al resto de los Humanos del planeta, a surcar los mares, a dominar los cielos y empezar a gatear por el espacio.

Despegue del Discovery

Ayer el Discovery despegó por última vez. Será reemplazado por otras naves que nos lleven más lejos, y que nos enseñarán que el tiempo, cuando se avanza rápido es más flexible que cuando se está quieto.

Sed Felices.

 

1 – Este polisílabo es para que mis padres vean que el esfuerzo por darme una educación no fue de todo en balde.

martes, 15 de febrero de 2011

Tycho y Kepler

Me gustan las estrellas. Su delicada posición en la oscuridad del cielo me atrae. Quizás el vivir en un lugar con el cielo corrupto, en el que sólo cuando llueve recuperas parte de la visión tenga que ver con ello.

Desde hace muchos miles de años que estamos mirando al cielo, e intentando leer en ellos mensajes y signos de nuestros dioses, de nuestra fortuna. Buscamos guía para llegar a buen puerto. Son el GPS de antes del GPS.

Hay dos personas relacionadas con el estudio de las estrellas que siempre me han llamado la atención. Un dúo que hizo avanzar nuestro conocimiento del cosmos: Tycho Brahe y Johannes Kepler.

Con caracteres opuestos, Tycho era un hedonista y Kepler luterano. Tycho era un observador y Kepler un analista. Tycho vivía en el lujo y el esplendor y Kepler tuvo una vida llena de sufrimiento. Los dos extremos.

Tycho era una persona cruel que le soltaba a Kepler datos de segundo orden en cada cena mientras trabajó a su servicio, pero a su muerte, Tycho le proporcionó a Kepler la mejor colección de datos de estrellas que existía allá por 1600. Kepler fue capaz de observar en esos datos que había tres leyes por las que se regían todos los cuerpos celestes:

Primera ley: Todos los planetas siguen órbitas elípticas alrededor del Sol, estando este situado en uno de los focos de la elipse.

Segunda ley: El área que recorre el radio entre el foco y el planeta es proporcional al tiempo empleado por el planeta en recorrer la sección de la órbita. Es decir que los planetas se aceleran al acercarse al Sol y se ralentizan en el punto opuesto.

Tercera ley (Ley Armónica): El cuadrado de los periodos de la órbita de los planetas es proporcional al cubo de la distancia promedio al Sol. O lo que es lo mismo que todas las órbitas de los planetas mantienen un ratio entre la distancia al Sol y lo que dura en años terrestres una vuelta completa a su órbita.

Gracias a estas tres leyes, hemos sido capaces de predecir dónde debe situarse un planeta, y como se va a comportar un satélite en el cielo.

Ojalá tuviésemos la capacidad de Kepler y los datos de Tycho en nuestras vidas.

Sed felices.

martes, 1 de febrero de 2011

Pestañas en 4D

Tener un sintonizador en el ordenador te permite poder escuchar la radio, o ver/escuchar un programa mientras trabajas. Esto siempre y cuando no afecte a la atención, creo que es más una ventaja, que un inconveniente.

En esta entente entre el trabajo y la información, aparecen de vez en cuando esas interrupciones comerciales que nos informan de los avances científicos en detergentes, alimentos, vehículos o productos bancarios.

make upYo no me recuerdo como un hacha en física. Algo mejor en matemáticas, pero dentro de lo normal, y hete aquí que cuando la industria audiovisual anda convenciéndonos de que incorporemos el 3D en nuestras vidas, una empresa de cosméticos nos muestra un rímel que es … 4D. Veamos esto de las 4D.

Lo de las dimensiones comienza con la dimensión 0. La dimensión 0 es el punto. Un punto no tiene ni volumen, ni longitud, ni extensión, ni nada. Es casi una idea.

Luego viene la primera dimensión (1D), que es la recta. Una recta ya se puede medir, se puede definir…

Tras la recta, viene el plano, la segunda dimensión (2D). El plano lo definen dos rectas que se cruzan. Es un poco complicado de ver, pero si en un papel hacemos dos líneas rectas podremos ver que pongamos como pongamos el papel, las rectas están sobre el plano.

No hace falta mucho para darse cuenta que la tercera dimensión debe ser el poner una recta más de modo que no se quede en el plano, y que entonces tenemos un volumen. La tercera dimensión es el volumen. La 3D de los cines.

¿Y la cuarta dimensión? Bueno, por desgracia, nuestros sentidos están limitados a las 3D, por lo que podemos comprender la 4D, pero no verla. Se asume que la cuarta dimensión se corresponde con el tiempo, de modo que la percibiríamos en la vida diaria de las cosas que se mueven y las que no. Puede que sea otra, pero a mi me vale esta explicación sin meterme en demostraciones más complejas.

Claro, que yo no soy físico, y que el rímel del que os hablo lo ha hecho una empresa que tendrá muchos de ellos. Según esta empresa (no digo marcas que no me pagan), las cuatro dimensiones para las pestañas son: “voluminizadas” (¿voluminosas?), alargadas, curvadas y separadas.

Ya he tirado a la basura los libros de física…

Sed felices.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

¿Se muere la música, Sr. Aute?

Sigo bastante aturdido por la rotundidad con la que Aute, como vocero de los artistas, puso fecha al fin de la música: cinco años.

iStockPhoto - 113863 Supongo que el Sr. Aute no será el autor del manifiesto que defendieron ayer los artistas. Un manifiesto que es erróneo, cuando no falso desde mi punto de vista, al equiparar a creativos con operarios y la creación con el montaje. Un manifiesto que ataca al público en vez de intentar ponerlo de su lado. Un manifiesto que lo único que busca es establecer por ley lo que los mercados han desestimado.

En la foto del grupo aparecen viejas glorias, o cantantes que necesitan de campañas de mercadeo para vender discos. Discos que son recopilaciones de sus viejos éxitos o temas insustanciales que acaban en el olvido tras la campaña publicitaria.

Estos artistas no son honestos con el público al no contarles que también son productores, que tienen sus empresas (a las que realmente defienden) que editan y gestionan sus temas, y que son las que les proporcionan los ingresos, y no la SGAE.

Hablan de la protección a los “tugurios” en los que se gestó el Rock o el Pop, pero no cuentan que cuando un grupo de chavales quiere dar un concierto, cobrando sólo las copas que se toman, aparece un sicario de la SGAE que le pide al dueño el 10% de la recaudación. No es la gente la que impide que se desarrolle la música, no es la administración la que impide que se abran “garitos”. No, son los propios músicos, a través de sus gestores, los que taponan a los que vienen detrás, y que abren las ventanas de esa casa apolillada y dejan que entre el aire fresco.

Los músicos, han existido y existirán siempre. Es algo inherente al ser humano. No hay que estudiar para ser músico (sí para ser uno bueno) pues es un don con el que nacen algunos humanos. Podemos educar al cuerpo para ser mejor, pero no podemos dotarle de la chispa de la creatividad. La Música es más grande que los autores y las distribuidoras.

Lo que molesta a los autores y a las distribuidoras es la enorme herramienta defensiva que ha proporcionado a los usuarios Internet. Ya no hay que comprar un mal disco para disfrutar un sólo tema. Ya no tengo que luchar para ver que es lo que compro, lo puedo obtener “gratis” (¿nos olvidamos de los cánones y de los precios de los servicios de comunicaciones?) y luego si me gusta lo compro, pero compro lo que quiero, lo que me parece bueno, y de manera informada.

Soy consumidor de música, compro música por Internet, y compro lo que quiero. No compro un CD a 21€ cuando lo obtengo por 12€ y tienen la misma calidad. Compro lo que quiero, y además me dejan escuchar la canción antes de comprarla, y no me ponen problemas, y cuando compro me siento satisfecho.

No pirateo, pues no robo. Compro lo que quiero, y como yo muchos, muchos internautas a los que estos señores nos llamaron piratas ayer por no comprar sus discos, ni favorecer su modelo de negocio, ni estar de acuerdo con ellos.

Lo peor del asunto es que los Internautas no nos sentimos protegidos por la Administración, cuando no perseguido por ella,  y eso es un problema que como indica E.Dans en su entrada puede hacer que este sea el Gobierno de Los Otros.

viernes, 22 de mayo de 2009

Hasta luego, Amelia

María Amelia ha sido un ejemplo de como la tecnología no está cerrada a nadie. Empezó a escribir en su blog a los 95 años, tras que su nieto ("el cutre") se lo regalase.

No importa como empezó, sino que empleó Internet a una edad mucho más tardía de la que muchos creen que la tecnología les ha abandonado. Querer es poder, y ella ha sido un ejemplo de como todos podemos emplear la tecnología.

Gracias, María Amelia y descansa en paz.