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viernes, 25 de febrero de 2011

Acelerándonos

Hay semanas en las que parece que los días son de 48 horas. Son esas semanas en las que de pronto los eventos y las tareas se acumulan y superponen obligándonos a multiplexarnos1 para abarcar más allá de lo que pensábamos que era posible.

Creo que de algún modo, estas semanas vienen a reforzar lo que dije de la Ley de Parkinson: somos ineficientes por naturaleza, y por lo tanto siempre tenemos ante nosotros innumerables oportunidades para mejorar.

Por desgracia, algo me dice, que este ritmo de esta última semana no debe ser del todo bueno. Dado que la mayoría de la gente no lo hace, debo sospechar que en algo he de estar equivocado.

Además, parece ser que cuando no éramos más que unos seres “incivilizados”, dedicábamos unas cinco horas a buscar comida, y el resto del tiempo a socializar (quitarnos los piojos, tener sexo, contar historias, tener sexo, pintar en las cuevas, tener…).

En algún momento nos hemos desviado de algún camino natural y empezamos a disfrutar con los logros, a expensas de la socialización.

Claro que eso es lo que nos ha llevado a conocer al resto de los Humanos del planeta, a surcar los mares, a dominar los cielos y empezar a gatear por el espacio.

Despegue del Discovery

Ayer el Discovery despegó por última vez. Será reemplazado por otras naves que nos lleven más lejos, y que nos enseñarán que el tiempo, cuando se avanza rápido es más flexible que cuando se está quieto.

Sed Felices.

 

1 – Este polisílabo es para que mis padres vean que el esfuerzo por darme una educación no fue de todo en balde.

martes, 22 de febrero de 2011

Parkinson y su ley

A través de un amigo me ha llegado un enlace a un artículo sobre la degradación del trabajo de Informático en España, y en el mundo.

Me ha parecido un articulo decente, más teniendo en cuenta que he vivido el proceso del que se habla. Pero lo que más me ha llamado la atención es recordar una de las leyes que un jefe de proyecto ha de tener siempre en mente: la Ley de Párkinson.

La Ley de Párkinson se enunció orientada a la actividad económica en la década de los 50, cuando los ordenadores no habían invadido el espacio de trabajo como hoy en día.

Su enunciado es el siguiente: “El trabajo se expande hasta ocupar la totalidad del tiempo que se dispone para su realización”. Es decir, que muchas tareas se expanden en su realización hasta que no tenemos más tiempo para ellas.

No es que seamos vagos, es que somos ineficientes por naturaleza. La ineficiencia ocupa de manera natural de un 5 a un 7% de la totalidad del esfuerzo. No podemos mejorar eso, y si empeorarlo mucho.

Las técnicas para poder reducir el impacto de la Ley de Parkinson son varias, y algunas muy simples, pero no voy a abordarlas en esta entrada, aunque todas comienzan por medir lo que realmente cuesta hacer algo.

Por eso, porque ya sabemos que la Ley de Parkinson es universal, cuando digamos que algo no se puede hacer en ese tiempo, o que es demasiado para tan poco tiempo, recordemos que en muchos casos estamos verbalizando la ineficiencia.

Sed felices