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lunes, 5 de septiembre de 2011

Granito de arena

Es indignante el modo en el que algunos se aprovechan de los más necesitados, y lo poco que hacemos para remediarlo.

Un “empresario” andaluz se ha dedicado a llenarse los bolsillos defraudando a personas con discapacidad a las que contrataba en su empresa de telemarketing y luego despedía durante el periodo de prueba, previa solicitud de la ayuda correspondiente por contratación en este colectivo. No contento con esto, además no les pagaba los sueldos y les hacía firmar las nóminas.

Con una infraestructura insuficiente, las condiciones de trabajo eran poco menos que lamentables. La inspección de trabajo le ha abierto varias actas, pero este “empresario” ha contrademandado a la Administración por no pagarle las ayudas que le deben.

Otro “emprendedor” les cobraba a los parados por incluirlos en una lista de trabajadores para Oriente Medio, con unos sueldos fabulosos que no eran más que engaños.

Y como estos cada vez más. Las crisis son momentos de cambio y de oportunidad, pero también el hogar de estos oportunistas y canallas que se aprovechan de los que menos recursos tienen.

Es lunes, y por lo tanto tenemos la semana por delante. Es buena cosa ver como podemos acabarla con algo que nos haga mejores a nosotros y a nuestro entorno. Pongamos nuestro granito de arena. Sirvan estos desalmados como contraejemplo.

Sed felices.

miércoles, 30 de marzo de 2011

1004

Seguro que te ha pasado que estando en tu casa tranquilo, haciendo la compra, o en mitad de una de esas ocasiones en las que no se puede interrumpir la cosa, un sonido estridente rompe tu tranquilidad, tu concentración o el simple encanto del momento.

Un numero corto en la pantalla del móvil nos indica que es el servicio de atención telefónica de nuestro operador de telefonía. Debe ser que como les salen baratas las llamadas, y nos echan de menos, nos llaman para saber como estamos, se preocupan.

Se preocupan de que sepamos todos los servicios que no tenemos contratados, y que hará que nuestra ya salada factura de telefonía sea aún más sabrosa.

¿Cómo puedo vivir sin dos líneas? ¿Cómo puedo vivir sin banda extra ancha? ¿Y sin la anchísima?

Yo, desde aquí, les agradezco su preocupación, pero les voy a aconsejar algo: ¡Contrátenme!

Por un módico precio, les voy a hacer una consultoría de sus procesos de atención al cliente, para que no acaben hasta las mismísimas gónadas por recibir ocho llamadas en cuarenta y ocho horas (juro que es real).

Además les regalo una consultoría sobre las necesidades de sus sistemas de información para la gestión de clientes (CRM) que parece ser han comprado de baratillo, y no es capaz de registrar que ya me han llamado, y que NO QUIERO SUS NUEVOS PRODUCTOS.

La próxima vez que me llamen les tendré la propuesta preparada.

Sed felices

martes, 10 de marzo de 2009

Mejora de cobertura

Ya es la segunda vez que recibo la llamada de un IVR felicitándome por la mejora de cobertura de Internet en mi zona. Claro que para escuchar la oferta he de "pulsar el 1".

Es triste que te asalten en casa a cualquier hora para que alguien con acento indefinido, pero no de mi barrio, me ofrezca una "oferta", o que "pruebe" los servicios de otro operador, o que me cambie de operador telefónico. Más que triste es indignante: demuestra lo estulto que parezco a todo el mundo, pues cada vez que me llaman les digo que no, e insisten.

No será lo más raro, pero en una ocasión me llamaron dos veces el mismo día, a la comida y a la cena, para que me cambiase de operador. Yo le ofrecí mis servicios como informático al segundo pues era evidente que no le funcionaba bien el sistema en el que tendrían que haber registrado "que no iba a cambiar de operador".

Pero el punto de este post es dejar claro lo mala que está siendo la crisis. Ya ni de teleoperador te libras de ser "optimizado".

El IVR es un aparato (Interactive Voice Response) que responde a lo que decimos (o pulsamos) en el teléfono para poder redirigir al operador especializado que corresponda. Lo usan la mayoría de servicios de atención al cliente y es la máquina que tanto nos gusta cuando nos pide que "digamos uno a uno los dígitos de la última factura" que le hemos recibido.

En este caso el IVR se está empleando a la inversa: no espera que llamemos para activarse y de ese modo ofrecernos un servicio, sino que nos llama y nos pide que confirmemos que nos apetece ser sometidos a una conversación McDonnalds (sí, no, extra, sin lechuga,...) sobre nuestra Iternet, teléfono, etc.

Lo peor es que antes un operador tenía que hacer una serie de llamadas para conseguir una que tenga éxito, ya que no estamos interesados en ese momento. De este modo, es la máquina la que filtra a los que le interesa, pero ahorrándose los costes de tener operadores. Ahora sólo necesitas un número mucho menor para atender esa campaña.

Lo dicho, en estos tiempos de crisis, ni los teleoperadores explotados del Tercer Mundo se libran del despido. Por cierto que por lo que puede costar un operador al año, se monta la plataforma completa, que ahorra más de un operador (no hace falta ser muy listo para saber que no se van a quedar a preparar te para los operadores restantes).

PS - Si algún teleoperador del Primer Mundo, del Mundo en Vías de Desarrollo o cualesquiera otros mundos hubiera por ahí, leyese este post, que sepan que odio más al IVR que a ese ser humano que me interrumpe en la comida.