He de reconocer que desde la última visita a mi amigo Juan Pedro ando algo confuso. No es sólo por que me haya enseñado el mundo del Twitter, sino porque además han coincidido una serie de factores que me han vuelto a desestabilizar.
Como los otros factores son gestionables y sólo he de reconducirlos, me voy a limitar a lo que me confunde de Twitter.
En primer lugar, el microblog es un ejercicio de síntesis que te limita a 140 caracteres. Puedes emplearlo como si fuesen los estados del Facebook, pero con un mayor nivel de difusión.
Por otro lado, la relación de seguimiento no es bidireccional: tu puedes seguir, te pueden seguir, u os podéis seguir mutuamente.
Queda por último el modo de empleo. Facebook tiene un uso más familiar, o al menos así me lo parece. Conectas con los amigos, con la familia, compartes fotos, enlaces. En Twitter, la cosa es más compleja. Los comentarios son mucho más medidos, aunque siempre hay "moñas" que se ensucian el entorno, pero sobre todo es como tener un Internet con esteroides, dado que a modo de teletipo te van apareciendo las actualizaciones de las cosas más diversas, y si sigues a gente interesante estarás bastante enterado.
Dentro del modo de empleo tenemos la etiqueta, que es ligeramente distinta, pero es como en cualquier otro medio: escucha antes de hablar, y emplea el modo de los que escuchas. No es imitar, sino hablar como los demás.
Que cierto el refrán: "Allá donde fueres, haz lo que vieres".
Mostrando entradas con la etiqueta Facebook. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 1 de julio de 2009
jueves, 30 de abril de 2009
Personas con las que hablar
Una de las cosas que me gusta de Facebook es la cantidad de miniaplicaciones insustanciales, pero divertidas que tiene. Aplicaciones que son la pesadilla de los neuróticos de la seguridad digital, pero que a la mayoría de los mortales nos parecen "chulas".
Una de las últimas que he empleado es relativa a cinco personas con las que querría conocer. El mayor problema de la aplicación es que no considera factores de factibilidad como el estar vivo, pero a quién le importa un detalle insustancial como es el estar muerto. Los budistas creen en la reencarnación, ¿no? También tenemos la "oiuja".
Bien, yo he elegido a cinco personajes que casualmente cumplen el común denominador de no horadar con sus pasos nuestra época: Bertrand Russel, Alan M. Turing, Isaac Newton, Johannes Kepler y Carl Sagan.
A la hora de realizar el test, te vienen a la mente nombres de personajes reales e inventados (os imanáis una conversación con Caperucita tras haber estado con el Lobo), de grandes figuras de la Historia (¿qué diría Carlomagno de la Unión Europea?) y pequeños seres anodinos (¿qué sentirían las madres medievales en medio de las pestes?). Los nombres que escogí tienen una razón cada uno y una común todos. No voy a contaros la vida de ninguno (pondré un enlace a la Wikipedia por si os interesa), pero si voy a comentar que es lo que me hace querer "conocerlos" en persona.
Bertrand Russel como matemático y filósofo (¿no es redundante?) me interesa por su enfoque lógico sobre la realidad humana. De sus escritos filosóficos, el que más me ha llamado la atención es "¿Por que no soy cristiano?". Es un libro que los no creyentes encontrarán que confirma muchas de sus posiciones, y que confundirá a algunos creyentes al ver de que modo se analizan muchas de las raíces del cristianismo. Los que no tengan capacidad de plantearse creencias, o consideren que sólo existe una verdad, que se salten el libro, pues es tontería gastar en valde.
Alan M. Turing es un personaje interesante. Disléxico, sensible y extremadamente inteligente, fue uno de los artífices de la "ruptura" del código Enigma (no, no lo hicieron los americanos, aunque lo hayan puesto en una película), junto con los trabajos previos de la inteligencia polaca. La concepción de una máquina de estados que permitiría procesar cualquier tipo de problema computable mediante la creación de un código de instrucciones y de datos modeló de manera teórica lo que son los ordenadores de hoy en día. Se suicidó tras ser condenado por homosexual y sometido a un tratamiento vejatorio que no pudo soportar.
Isaac Newton impresiona más aún cuando te acercas a sus "Philosophie naturalis principia mathematica" (Principios matemáticos de la filosofía natural) y comprendes la influencia que tiene (junto con Leibniz) en el desarrollo del Cálculo. Los Principia Mathematica hacen un estudio de la realidad física conocida desde un acercamiento geométrico, de relaciones entre cuerdas y arcos, de líneas y fuerzas. Su capacidad analítica, y su capacidad para salirse del curso del estudio para completar sus conocimientos y establecer mejor sus bases es algo que hoy no está muy en boga.
Johannes Kepler es para mi unos de los paradigmas de la paciencia. Llegó a formular sus tres leyes del movimiento de los planetas (Astronomia Nova) tras hacer un análisis de los datos que le daba cada noche otro "monstruo" de la astronomía como era Tycho Brahe, y que poseía una de las mayores bases de datos de estrellas y cuerpos celestes de la época (1500-1600). Durante años aguantó que Brahe le diese datos secundarios sobre astros que le hacían avanzar poco en sus análisis, pero que al final le permitieron formular las famosas tres leyes.
Y llegamos al último, Carl Sagan. Para mí uno de los mejores divulgadores científicos que ha existido. Consiguió que una serie sobre la ciencia (Cosmos, 1980) se colocase entre las más vistas, pero sobre todo que hizo factible uno de los proyectos de búsqueda de vida fuera de la tierra como es el proyecto SETI (Search for Extra-Terrestria Intelligence). En su novela "Contact", los dos grandes ejes religión-ciencia, se entremezclan cual cadena de ADN. Es difícil hacer un juicio sobre el libro, pues dependiendo de las creencias de cada uno, sus personajes adquieren un carácter más o menos positivo.
Como podréis ver cada uno de esto personajes tiene su razón para que sea interesante conocerlos y todos a la vez coinciden en el cambio que supusieron en la concepción del mundo tras ellos. Lástima que mi deseo no se cumpla, aunque a través de sus libros ya he llegado a conocerlos.
Una de las últimas que he empleado es relativa a cinco personas con las que querría conocer. El mayor problema de la aplicación es que no considera factores de factibilidad como el estar vivo, pero a quién le importa un detalle insustancial como es el estar muerto. Los budistas creen en la reencarnación, ¿no? También tenemos la "oiuja".
Bien, yo he elegido a cinco personajes que casualmente cumplen el común denominador de no horadar con sus pasos nuestra época: Bertrand Russel, Alan M. Turing, Isaac Newton, Johannes Kepler y Carl Sagan.
A la hora de realizar el test, te vienen a la mente nombres de personajes reales e inventados (os imanáis una conversación con Caperucita tras haber estado con el Lobo), de grandes figuras de la Historia (¿qué diría Carlomagno de la Unión Europea?) y pequeños seres anodinos (¿qué sentirían las madres medievales en medio de las pestes?). Los nombres que escogí tienen una razón cada uno y una común todos. No voy a contaros la vida de ninguno (pondré un enlace a la Wikipedia por si os interesa), pero si voy a comentar que es lo que me hace querer "conocerlos" en persona.
Bertrand Russel como matemático y filósofo (¿no es redundante?) me interesa por su enfoque lógico sobre la realidad humana. De sus escritos filosóficos, el que más me ha llamado la atención es "¿Por que no soy cristiano?". Es un libro que los no creyentes encontrarán que confirma muchas de sus posiciones, y que confundirá a algunos creyentes al ver de que modo se analizan muchas de las raíces del cristianismo. Los que no tengan capacidad de plantearse creencias, o consideren que sólo existe una verdad, que se salten el libro, pues es tontería gastar en valde.
Alan M. Turing es un personaje interesante. Disléxico, sensible y extremadamente inteligente, fue uno de los artífices de la "ruptura" del código Enigma (no, no lo hicieron los americanos, aunque lo hayan puesto en una película), junto con los trabajos previos de la inteligencia polaca. La concepción de una máquina de estados que permitiría procesar cualquier tipo de problema computable mediante la creación de un código de instrucciones y de datos modeló de manera teórica lo que son los ordenadores de hoy en día. Se suicidó tras ser condenado por homosexual y sometido a un tratamiento vejatorio que no pudo soportar.
Isaac Newton impresiona más aún cuando te acercas a sus "Philosophie naturalis principia mathematica" (Principios matemáticos de la filosofía natural) y comprendes la influencia que tiene (junto con Leibniz) en el desarrollo del Cálculo. Los Principia Mathematica hacen un estudio de la realidad física conocida desde un acercamiento geométrico, de relaciones entre cuerdas y arcos, de líneas y fuerzas. Su capacidad analítica, y su capacidad para salirse del curso del estudio para completar sus conocimientos y establecer mejor sus bases es algo que hoy no está muy en boga.
Johannes Kepler es para mi unos de los paradigmas de la paciencia. Llegó a formular sus tres leyes del movimiento de los planetas (Astronomia Nova) tras hacer un análisis de los datos que le daba cada noche otro "monstruo" de la astronomía como era Tycho Brahe, y que poseía una de las mayores bases de datos de estrellas y cuerpos celestes de la época (1500-1600). Durante años aguantó que Brahe le diese datos secundarios sobre astros que le hacían avanzar poco en sus análisis, pero que al final le permitieron formular las famosas tres leyes.
Y llegamos al último, Carl Sagan. Para mí uno de los mejores divulgadores científicos que ha existido. Consiguió que una serie sobre la ciencia (Cosmos, 1980) se colocase entre las más vistas, pero sobre todo que hizo factible uno de los proyectos de búsqueda de vida fuera de la tierra como es el proyecto SETI (Search for Extra-Terrestria Intelligence). En su novela "Contact", los dos grandes ejes religión-ciencia, se entremezclan cual cadena de ADN. Es difícil hacer un juicio sobre el libro, pues dependiendo de las creencias de cada uno, sus personajes adquieren un carácter más o menos positivo.
Como podréis ver cada uno de esto personajes tiene su razón para que sea interesante conocerlos y todos a la vez coinciden en el cambio que supusieron en la concepción del mundo tras ellos. Lástima que mi deseo no se cumpla, aunque a través de sus libros ya he llegado a conocerlos.
miércoles, 1 de abril de 2009
No valgo nada
Hoy me he levantado pronto. Muy pronto para ser sincero, aunque no tan pronto como para acostarme tarde.El caso es que me he metido en Facebook para ponerme al día y he visto un enlace de un amigo que le gusta algo. Hasta aquí lo de siempre: vas a una página, y comienzas a navegar por ese mar digital hasta que no llegas a ningún sitio, o te cansas.
El caso es que dicha página tenía un "banner" curioso en que declaraba que valía unos seis mil dolares. ¿Cómo se puede saber eso?
Pulsé en el enlace y acabé en la página de un individuo que declaraba que la suya valía más de seis millones de dolares, que había creado no se que algoritmo, y otras zarandajas similares, pero que tenía lo que me interesaba: una cajita para poner la URL de tu bitácora y que te dice cuanto vale...
Como podréis ver en la imagen adjunta, no valgo nada: cero con cero dólares. Y ese es el punto... ¿no valgo nada?
sábado, 27 de diciembre de 2008
Facebook (o por los amigos perdidos)
Últimamente, unos trece meses, no he escrito nada en este blog, por falta de ideas, falta de tiempo, y otro tipo de faltas que no vienen a cuento.
La verdad es que ha sido un viejo amigo el que me ha "activado" de nuevo: el escritor Juan Pedro Molina.
Juan Pedro y yo estudiamos juntos el Bachillerato, cuando aquello era aún algo. No digo que hoy no lo sea, pero en aquella época, el Bachillerato era una demostración de que te estabas convirtiendo en adulto (o así lo creíamos).
Nos vimos (¿o nos encontramos?) en un par de ocasiones en la Gran Vía de Madrid. Luego me puse a trabajar, me marché de España (sí, he sido inmigrante allá donde fui), volví, y perdí el contacto con mucho de mi pasado.
Es ahora donde aparece Facebook, y aparece como una herramienta más que empleo para recuperar y mantener las relaciones que he ido haciendo por el mundo. Juan Pedro apareció de golpe buscando a antiguos compañeros de estudios, y he de decir que me alegré de encontrarle, y aún más cuando me aceptó la conexión.
Las redes sociales no nos encierran en casa, impidiendo el contacto con los demás, sino que nos abren un modo de contacto más.
Bien por las redes sociales.
Espero que más, pronto
PD1 - Para que no parezca que hago proselitismo de Facebook, diré que también pertenezco a LinkedIn, Plaxo y Xing, aunque estas tienen un enfoque más profesional.
PD2 - Para aquellos que lo deseen les recomiendo el blog de Juan Pedro:
La verdad es que ha sido un viejo amigo el que me ha "activado" de nuevo: el escritor Juan Pedro Molina.
Juan Pedro y yo estudiamos juntos el Bachillerato, cuando aquello era aún algo. No digo que hoy no lo sea, pero en aquella época, el Bachillerato era una demostración de que te estabas convirtiendo en adulto (o así lo creíamos).
Nos vimos (¿o nos encontramos?) en un par de ocasiones en la Gran Vía de Madrid. Luego me puse a trabajar, me marché de España (sí, he sido inmigrante allá donde fui), volví, y perdí el contacto con mucho de mi pasado.
Es ahora donde aparece Facebook, y aparece como una herramienta más que empleo para recuperar y mantener las relaciones que he ido haciendo por el mundo. Juan Pedro apareció de golpe buscando a antiguos compañeros de estudios, y he de decir que me alegré de encontrarle, y aún más cuando me aceptó la conexión.
Las redes sociales no nos encierran en casa, impidiendo el contacto con los demás, sino que nos abren un modo de contacto más.
Bien por las redes sociales.
Espero que más, pronto
PD1 - Para que no parezca que hago proselitismo de Facebook, diré que también pertenezco a LinkedIn, Plaxo y Xing, aunque estas tienen un enfoque más profesional.
PD2 - Para aquellos que lo deseen les recomiendo el blog de Juan Pedro:
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