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viernes, 18 de marzo de 2011

A 140

Aunque me he abierto hace tiempo una cuenta en twitter, soy muy malo yo para eso del twitteo. ¿Cómo se pueden poner en 140 caracteres algo que no sea un titular?

  • Hombre muerde a perro.
  • Encuentran un político honesto.
  • E=mc2.

No es tan difícil. Pero es que no me dice nada. Me sabe a poco. Es algo así como el erotismo a la lujuria. Como un canapé cuando tienes hambre, o como una gota de agua en un desierto.

La verdad es que hay muchos millones de seres capaces de hablar en 140 caracteres, los más pasando links a blogs en los que los 140 caracteres crecen, se hacen mayores, o a páginas web de productos y servicios en un modo no legible (http://bit.ly/fWeOLQ).

Lo dicho, que no me acostumbro a los 140.

Sed felices

miércoles, 1 de julio de 2009

Twitteando

He de reconocer que desde la última visita a mi amigo Juan Pedro ando algo confuso. No es sólo por que me haya enseñado el mundo del Twitter, sino porque además han coincidido una serie de factores que me han vuelto a desestabilizar.

Como los otros factores son gestionables y sólo he de reconducirlos, me voy a limitar a lo que me confunde de Twitter.

En primer lugar, el microblog es un ejercicio de síntesis que te limita a 140 caracteres. Puedes emplearlo como si fuesen los estados del Facebook, pero con un mayor nivel de difusión.

Por otro lado, la relación de seguimiento no es bidireccional: tu puedes seguir, te pueden seguir, u os podéis seguir mutuamente.

Queda por último el modo de empleo. Facebook tiene un uso más familiar, o al menos así me lo parece. Conectas con los amigos, con la familia, compartes fotos, enlaces. En Twitter, la cosa es más compleja. Los comentarios son mucho más medidos, aunque siempre hay "moñas" que se ensucian el entorno, pero sobre todo es como tener un Internet con esteroides, dado que a modo de teletipo te van apareciendo las actualizaciones de las cosas más diversas, y si sigues a gente interesante estarás bastante enterado.

Dentro del modo de empleo tenemos la etiqueta, que es ligeramente distinta, pero es como en cualquier otro medio: escucha antes de hablar, y emplea el modo de los que escuchas. No es imitar, sino hablar como los demás.

Que cierto el refrán: "Allá donde fueres, haz lo que vieres".