domingo, 19 de abril de 2009

Jedi

Me preguntaron hace poco sobre cuál era mi personaje preferido de Star Wars, desde el Episodio I al VI, y sin saltarse las Guerras Clon. La persona que me lo preguntó, en un alarde estupendo me dice: "A mi me gustan los Imperiales, porque a todos les gustan los de la República", y continuó explicándome sus razones, en muchos casos insustanciales, y la mayoría innecesarias: nos gusta lo que nos gusta por motivos viscerales en su mayoría, y no por un largo proceso de razonamiento. No me imagino a ninguno de nosotros razonando sobre los personajes de Star Wars.

Lo bueno vino con mi respuesta: "Mi personaje favorito es Yoda".

Yoda es un anciano que habla raro, que va sobrado por la vida, más allá del bien y del mal. Es un proto-dios, en carne mortal, que siendo uno con el cosmos, la Omnipresente Fuerza, canaliza los agentes motores de para que prevalezca el Bien, sobre la Oscuridad. Es un ser superior, y no Florentino.

Lo que me encanta de Yoda es que rara vez se equivoca, y que cuando las cosas no salen como él había previsto, siempre es por la imposibilidad de verlo todo. Sólo hay una persona que haya sido mejor de Yoda: Chuck Norris, pero para hablar de él no hay espacio en el ciberespacio. Chuck Norris es el verdadero Jedi, y es su sabiduría la que Yoda transmite a sus Padawans.

Chuck Norris, protégenos.

martes, 14 de abril de 2009

crisis

Ayer me mandaron un correo de motivación de esos que te tiran de espaldas, al menos metafóricamente hablando. El mensaje motivador indicaba el tiempo de oportunidades que es una crisis, y hacía mención de un dicho danés que indicaba que "en tiempo de tempestades, unos se esconden, y otros hacen molinos para hacerse ricos".

Empecé a intentar recordar la cantidad de dichos para los cursos de gestión sobre las crisis, el riesgo, etc, etc, y vine a recordad que "en chino, la palabra crisis también significa oportunidad".

He buscado en Internet, y la verdad es que salvo una entrada que escribe correctamente la palabra crisis (weiji - 危机) y la palabra oportunidad (jihui - 机会), aunque a partir de aquí sigue con los tópicos.

weiji está compuesto por "wei" (peligro) y "ji" (ocasión), es decir, que la crisis es una ocasión de peligro. jihui está compuesto por la misma ocasión "ji" anterior y "hui" (permitir hacer, capacitar), que es básicamente el significado de oportunidad: la ocasión de poder hacer o conseguir algo.

No voy a seguir por aquí, pues no tiene sentido, y además es parte de los cursos de gestión, pero ya hemos sacado en claro que crisis (weiji) y oportunidad (jihui) tienen en común a "ji", es decir la ocasión, que es también un carácter que aparece en "suerte (de un juego)" (jiyu) ...

Osea, que una ocasión de peligro en la que hay una oportunidad de suerte y que nos dará la ocasión de algo es lo que está en juego... esto me suena a órdago, y a que hay mucha gente jugando.

Lo importante es recordar que las crisis vienen, pero las oportunidades las creamos. ¿Conocéis a alguien que haya ganado la lotería sin jugar?

PS - Revisando alguna palabra más por "azar", pude ver que "ji" tiene una connotación de "azar", es decir de resultado fortuito (azar proviene del árabe "zahr" - dado). Esto refuerza más las relaciones expuestas anteriormente, y a la vez apoya la creencia popular de que cuando algo malo pasa, hay que compra lotería, o echar la quiniela (o comprar "los ciegos")...

viernes, 10 de abril de 2009

Te recuerdo, Amanda

Una entrada en la bitácora de un amigo, me ha hecho recordar las conexiones entre lugares y canciones, y entre las canciones y los hechos históricos.

La historia no es sólo esas grandes hazañas y los grandes hombres que salpican nuestro acervo cultural. La historia es nuestro recuerdo difuso de como eran las cosas, y la suma de todos nuestros recuerdos es la que nos muestra cómo eramos y como somos.

En 1998 me mudé a Chile a trabajar (sí, he sido emigrante) justo una semana más tarde de que detuviesen a Pinochet, y para ser sincero, fue una experiencia agridulce, pues aprendí lo que es el rechazo, lo que es la ceguera humana que hace que la parte represente el todo.

Allí conocí a buenos amigos, y a otras gentes, pero lo más importante es que hasta el 2001, en el que nos marchamos, pude disfrutar de muchas imágenes que aún permanecen vívidas en mi memoria.

No conocí La Moneda hasta un día lluvioso. Uno no se puede imaginar lo dura que es esa plaza en invierno, o nublado, o sin sol. Ha habido muchos onces de septiembre, y en uno de ellos, la plaza se llenó de fuego, metralla y sangre, haciendo sumirse a Chile en unos años de plomo. Por desgracia para Nino Bravo, su canción "Libre" fue escogida por la plúmbea maquinaria para mostrar de un modo goebbeliano la libertad que decían dar cuando la gran parte del país se defendía de tan pesado regalo. La letra y el momento no coinciden, al menos para mi.

No conocía a Víctor Jara (entono el mea culpa) pero ese día de visita, escuché "Te recuerdo, Amanda", y se convirtió en la banda sonora de esa plaza, para siempre, y de ese momento imaginado en mi cabeza veintiséis años después. Quizás la calle mojada, y el destino de Manuel se juntasen para recordarlo.

Me ha pasado lo mismo con otras canciones, y lugares: un pueblo del altiplano llamado wata-hata y la canción del Los Kjarkas, "El Jilguero Flores", o la autopista 85 camino de Philadelphia y "Born to be Wild".

Sea como sea, sería bueno que nos hiciésemos un CD con todas esas canciones, para que en un futuro, y cuando nuestras memorias empiecen a fallar, seamos capaces de recuperar esos momentos en los que nos unimos a un lugar, y a un momento con una canción.

lunes, 6 de abril de 2009

Lo que creo sobre el aborto.

He dudado mucho antes de empezar a escribir esta entrada, pero creo que he de hacerla para ser honesto conmigo mismo.

Voy a empezar diciendo que me parece una desgracia que una mujer tenga que abortar. Una desgracia basada en una serie de causas que imposibilitan que un nuevo ser llegue a desarrollarse y vivir en plenitud en este Mundo, con todas las inconveniencias que tiene. Y voy a decir que estoy totalmente a favor de la posibilidad de abortar, sin limitaciones de ningún tipo.

Planteadas las premisas, el aborto es una desgracia y se ha de poder abortar libremente, paso a desarrollarlas.

Creo firmemente en la libertad del individuo para tomar decisiones adecuadas, lo que los católicos llaman "libre albedrío". Creo en esta capacidad pues de no existir, la totalidad de la Democracia queda en entredicho: no podemos creer en que se haya votado correctamente, o que los gestores hayan tomado las decisiones correctas, que nuestros padres nos indiquen lo que más nos conviene, etc.

Hemos de asumir que nuestra capacidad de elegir es plena, incluso con todos los condicionantes que podamos tener en nuestro entorno de elección.

No me pierdo y vuelvo al tema que me ocupa. El abortar es una decisión personal, que impacta a un entorno más amplio, pero no por igual. El primer sujeto que puede decidir sobre el aborto es la mujer que porta al nuevo ser. Luego, el propietario de la otra mitad del material genético que porta la mujer. Quedaría más alejado el entorno de la unidad familiar a la que pertenecen estas personas, y más alejados aún el resto de la familia, y en el último círculo la sociedad.

El intentar equiparar con el mismo peso las creencias y opiniones para la decisión con independencia de donde se encuentre su emisor es injusto, pues como es lógico ha de atenuarse "con el cuadrado de la distancia" el peso de la opinión: la de la gestante es la unidad, la del padre biológico en torno a la mitad, un cuarto la del núcleo familiar y menos aún el resto... De no ser así, nos llevaría a que la opinión de la madre como persona es menor que la que pueda tener como simple ciudadana, y eso es claramente erróneo.

Dado esto, asumo como buena la conclusión de que es la mujer gestante la única que puede decidir, y que ha de considerar con la debida distancia las opiniones y creencias de su entorno, y que esta debe ser protegida para que dicho entorno no pueda imponerle nunca sus creencias o decisiones.

¿Cómo lo hacemos? Por un lado necesitaremos una ley que permita un marco legal razonable para soportar la capacidad de decisión. No tiene sentido decidir algo que no se pueda hacer, así que la ley ha de permitir que una gestante decida abortar, y el Estado ha de garantizar dicho derecho.

Por otro lado, hemos de educar en dos sentidos: Primero en el respeto a las decisiones de otros que no compartan nuestras creencias u opiniones, en la diversidad y la tolerancia, para que podamos ser intolerantes con los intolerantes.

Segundo, hemos de educar en todos los aspectos que llevan a la necesidad de tomar una decisión como la de abortar. Descartando los defectos severos del nuevo ser, se plantean situaciones que hay que analizar y plantear soluciones a las mismas, pero no desde una perspectiva antiabortista, sino desde el punto de vista de una problemática social que ha de ser resuelta.

Esto es lo que creo.

miércoles, 1 de abril de 2009

No valgo nada

Hoy me he levantado pronto. Muy pronto para ser sincero, aunque no tan pronto como para acostarme tarde.

El caso es que me he metido en Facebook para ponerme al día y he visto un enlace de un amigo que le gusta algo. Hasta aquí lo de siempre: vas a una página, y comienzas a navegar por ese mar digital hasta que no llegas a ningún sitio, o te cansas.

El caso es que dicha página tenía un "banner" curioso en que declaraba que valía unos seis mil dolares. ¿Cómo se puede saber eso?

Pulsé en el enlace y acabé en la página de un individuo que declaraba que la suya valía más de seis millones de dolares, que había creado no se que algoritmo, y otras zarandajas similares, pero que tenía lo que me interesaba: una cajita para poner la URL de tu bitácora y que te dice cuanto vale...

Como podréis ver en la imagen adjunta, no valgo nada: cero con cero dólares. Y ese es el punto... ¿no valgo nada?