Estoy escribiendo un manual para los alumnos del curso de Toma de Decisiones empleando LaTeX (sí, alternando mayúsculas y minúsculas).
Al principio me planteé la opción de emplear un editor WYSIWYG ("What you see is what you get - Lo que ves es lo que obtienes") como pueda ser Word de Microsoft, u OpenOffice de Sun Microsystems, o por el contrario emplear un "preparador de documentos" como es LaTeX. No me voy a extender en los editores de tipo WYSIWYG dado que todo el mundo los conoce, pero sí voy a comentar algo sobre LaTeX.
La idea de LaTeX es permitir al autor el centrarse en los contenidos de un documento, en vez de como va a quedar. Es básicamente "programar un documento". Introducimos lo que queremos decir, indicando que frase es título, cuál es cabecera de un capítulo, cuáles son párrafos, etc. Con unas pocas instrucciones más nos aparecen enlaces entre el texto, referencias, pies de página, etc.
Ejecutamos la compilación y (redoble de tambor)... aparece el documento final. ¡Precioso!
La verdad es que LaTeX es un experto en tipografía, por lo que no será posible producir con un editor de textos los resultados que produce LaTeX. Sin embargo, me doy cuenta que estoy cayendo en las trampas del WYSIWYG: Me gusta el documento, pero ... ¿cumple con su función? ¿Va a ser útil? ¿Le pongo más gráficos? ¿Lo tiro a la papelera (de reciclaje)?
Y es que desde la introdución de los editores de texto, nos hemos ido centrando más y más en la estética de los documentos y de los informes, que en lo que realmente llevan dentro. Cada vez vivimos más en un mundo de imágenes en el que si un mensaje no se entiende en 5 segundos debe ser simplificado para que se entienda en 5 segundos, y si no es que no es útil.
El medio de transmisión de la información (el documento, la presentación, el curso) se convierte en el fin (tener "el" documento, tener "la" presentación, tener "el" curso) en vez de los contenidos del mismo (vale, estoy exagerando, pero no tanto).
Creo que voy a dejar de escribir en el manual, lo voy a imprimir y... con un lápiz y en papel, me voy a poner a escribir que es lo que quiero contar. Quizás, y con un poco de suerte, hasta pueda contar algo que sea útil a álguien.
PS - ¿Por qué llamamos papelera de reciclaje a un elemento que sirve para descartar ficheros, cuando el reciclaje sería el reutilizar el fichero que estamos borrando?
miércoles, 7 de enero de 2009
sábado, 3 de enero de 2009
Gestión del tiempo (los hombres grises)
Estoy preparando un borrador de lo que será un futuro curso sobre toma de decisiones para gestores. Buscando información sobre algunos aspectos psicológicos de la toma de decisiones llego, no se muy bien como a un articulo en la revista Wired sobre métodos de gestión del tiempo.
Tras leer el articulo, me doy cuenta de lo difícil que es gestionar algo tan intangible como el tiempo, y más cuando hay niños por medio. Con independencia de lo que cuenta el artículo, se puede observar que la persona es soltera y sin hijos. Sólo alguien soltero y sin hijos puede gestionar su tiempo del modo en el que el autor lo hace.
Ahora mis hijos están en casa por las vacaciones de Navidad. Llevo desde el día 19 sin poder ponerme "en serio" a trabajar en el curso dado que el curso y los niños ocupan un mismo recurso: el tiempo. No puedes decirle a tu hijo (la verdad es que puedes, pero no me parece correcto) que no siempre que quiere estar contigo.
Decían que Euler, el matemático, podía trabajar con un niño en el regazo; no es ese un don que tenga yo, por lo que me veo obligado a hacer tareas menores o buscar los momentos en los que se enfrascan en partidos de liga Atletico-Betis (con resultados de 12-0, que solo se pueden dar en los campos de la Play), y que me permiten tener 90 minutos de trabajo continuo.
Me gustaría a mi ver al autor del artículo gestionando unas vacaciones de Navidad.
PS - Si alguien entiende que es una queja, nada más equivocado. Es una mención a todos aquellos que son capaces de haber mantenido y mantener a las familias mientras nos atendían, jugaban con nosotros, etc. Ellos y ellas no habían hecho cursos de "gestión del tiempo".
PS2 - Reduzco el problema a las vacaciones de Navidad por ser sólo dos semanas. Ya hablaremos del verano.
Tras leer el articulo, me doy cuenta de lo difícil que es gestionar algo tan intangible como el tiempo, y más cuando hay niños por medio. Con independencia de lo que cuenta el artículo, se puede observar que la persona es soltera y sin hijos. Sólo alguien soltero y sin hijos puede gestionar su tiempo del modo en el que el autor lo hace.
Ahora mis hijos están en casa por las vacaciones de Navidad. Llevo desde el día 19 sin poder ponerme "en serio" a trabajar en el curso dado que el curso y los niños ocupan un mismo recurso: el tiempo. No puedes decirle a tu hijo (la verdad es que puedes, pero no me parece correcto) que no siempre que quiere estar contigo.
Decían que Euler, el matemático, podía trabajar con un niño en el regazo; no es ese un don que tenga yo, por lo que me veo obligado a hacer tareas menores o buscar los momentos en los que se enfrascan en partidos de liga Atletico-Betis (con resultados de 12-0, que solo se pueden dar en los campos de la Play), y que me permiten tener 90 minutos de trabajo continuo.
Me gustaría a mi ver al autor del artículo gestionando unas vacaciones de Navidad.
PS - Si alguien entiende que es una queja, nada más equivocado. Es una mención a todos aquellos que son capaces de haber mantenido y mantener a las familias mientras nos atendían, jugaban con nosotros, etc. Ellos y ellas no habían hecho cursos de "gestión del tiempo".
PS2 - Reduzco el problema a las vacaciones de Navidad por ser sólo dos semanas. Ya hablaremos del verano.
miércoles, 31 de diciembre de 2008
Y llega el fin...
Como todos los años, llega el fin. Hoy acabamos con un año y mañana comenzaremos otro, que ya hemos llenado de esperanzas de que vaya mejor (que sea mejor), que nos proporciones mayores éxitos, que nos permita dejar de fumar, perder peso, estudiar esa materia que nos gusta, etc.
La verdad es que cada día es el primer día del próximo año, y por lo tanto nos deberíamos desear a diario el que nos vaya bien. No se me malentienda, no digo que acabemos con la celebración, sino que dejemos algo de esos buenos deseos para dosificarlos a lo largo del año. ¿Quién se acuerda del curso de Francés Gastronómico con la resaca del primer día del año? ¿Quién va a dejar de fumar justo cuando nos estamos yendo de copas, a la macrofiesta, o dónde sea?
Resumiendo: que tengáis éxito en alcanzar vuestras metas y no os planteéis imposibles, y que podáis hacerlo durante todo el año. Pensad que si no lo hacéis, no seréis ni mejores, ni peores, sino tan buenos y tan malos como lo sois ahora. Luego... ¿por qué nos hacemos esos propósitos?
Feliz Año.
La verdad es que cada día es el primer día del próximo año, y por lo tanto nos deberíamos desear a diario el que nos vaya bien. No se me malentienda, no digo que acabemos con la celebración, sino que dejemos algo de esos buenos deseos para dosificarlos a lo largo del año. ¿Quién se acuerda del curso de Francés Gastronómico con la resaca del primer día del año? ¿Quién va a dejar de fumar justo cuando nos estamos yendo de copas, a la macrofiesta, o dónde sea?
Resumiendo: que tengáis éxito en alcanzar vuestras metas y no os planteéis imposibles, y que podáis hacerlo durante todo el año. Pensad que si no lo hacéis, no seréis ni mejores, ni peores, sino tan buenos y tan malos como lo sois ahora. Luego... ¿por qué nos hacemos esos propósitos?
Feliz Año.
lunes, 29 de diciembre de 2008
Libertad de elección en el software
He leido esta mañana en el "blog" de Azag una entrada sobre la elección de software libre frente al software privativo.
Soy usuario de software libre porque no creo que sea correcto tener instalado un Windows "pirata" cuando puedes instalados otros sistemas operativos que funcionalmente me permiten hacer lo mismo.
Como no voy a entrar en el debate de si software libre o privativo, pues es equivalente a entrar a discutir sobre martillos de una marca o de otra, paso a exponer lo que pienso sobre la "libertad de elección".
Para poder elegir es necesario tener y conocer las opciones que existen . Hoy en día es muy difícil poder "elegir" software para un usuario corriente dado que el mercado ha aceptado como norma la preinstalación de software cuando compramos hardware, y sólo tenemos una opción en la mayoría de los casos (con lo que la elección no es posible). Por otro lado los fabricantes, de hardware, se han “acostumbrado a descargan” parte de la funcionalidad que debería desarrollar el hardware en el software que lo acompaña (normalmente sólo para Windows), haciendo imposible su uso de otro sistema operativo con su hardware. Esto sucede con el hardware de gama más bajas (y por ello más baratas y con mayor difusión), dado que los de gama media y alta se destinan a un publico más especializado y que busca prestaciones concretas.
Dado que la industria ha llegado a un acuerdo entre los proveedores de hardware y algunos de software, creo que para que exista libertad de elección para los consumidores y usuarios, esta ha de ser impulsada desde los organismos de Consumo, que deben velar por que los consumidores (técnicos o no) tengan a su disposición alternativas que les permitan decidir que necesitan y quieren. Mientras no se obligue a presentar opciones variadas a los consumidores, la cosa quedará como está.
En el caso de los usuarios profesionales (empresas, autónomos y profesionales liberales) estaríamos desde la opción de un consumidor corriente a necesidades muy específicas que deben ser tratadas caso a caso. Es en este punto donde (como profesional) he encontrado siempre que es muy difícil poder encontrar la información correcta sobre las capacidades de cada producto y opción (hasta el punto de ser necesario a veces realizar estudios concretos sobre cada producto), o esta información es tan cara que está fuera del alcance el obtenerla.
Como ya me he extendido bastante, diré que el software libre es tan bueno y tan malo como lo puede ser el software privativo, aunque debido a la enorme bateria de “probadores” que tiene detras, hay opciones de software libre que son muy superiores a sus equivalentes privativos. Esto no es generalizable, pues cada aplicación tiene unas características propias que han de ser analizadas en cada caso, y lo que puede ser adecuado para un usuario, sería totalmente inoperante para otro.
Es en la accesibilidad a la información sobre los productos y los productos mismos, en los que podemos establecer nuestra libertad de elección.
Soy usuario de software libre porque no creo que sea correcto tener instalado un Windows "pirata" cuando puedes instalados otros sistemas operativos que funcionalmente me permiten hacer lo mismo.
Como no voy a entrar en el debate de si software libre o privativo, pues es equivalente a entrar a discutir sobre martillos de una marca o de otra, paso a exponer lo que pienso sobre la "libertad de elección".
Para poder elegir es necesario tener y conocer las opciones que existen . Hoy en día es muy difícil poder "elegir" software para un usuario corriente dado que el mercado ha aceptado como norma la preinstalación de software cuando compramos hardware, y sólo tenemos una opción en la mayoría de los casos (con lo que la elección no es posible). Por otro lado los fabricantes, de hardware, se han “acostumbrado a descargan” parte de la funcionalidad que debería desarrollar el hardware en el software que lo acompaña (normalmente sólo para Windows), haciendo imposible su uso de otro sistema operativo con su hardware. Esto sucede con el hardware de gama más bajas (y por ello más baratas y con mayor difusión), dado que los de gama media y alta se destinan a un publico más especializado y que busca prestaciones concretas.
Dado que la industria ha llegado a un acuerdo entre los proveedores de hardware y algunos de software, creo que para que exista libertad de elección para los consumidores y usuarios, esta ha de ser impulsada desde los organismos de Consumo, que deben velar por que los consumidores (técnicos o no) tengan a su disposición alternativas que les permitan decidir que necesitan y quieren. Mientras no se obligue a presentar opciones variadas a los consumidores, la cosa quedará como está.
En el caso de los usuarios profesionales (empresas, autónomos y profesionales liberales) estaríamos desde la opción de un consumidor corriente a necesidades muy específicas que deben ser tratadas caso a caso. Es en este punto donde (como profesional) he encontrado siempre que es muy difícil poder encontrar la información correcta sobre las capacidades de cada producto y opción (hasta el punto de ser necesario a veces realizar estudios concretos sobre cada producto), o esta información es tan cara que está fuera del alcance el obtenerla.
Como ya me he extendido bastante, diré que el software libre es tan bueno y tan malo como lo puede ser el software privativo, aunque debido a la enorme bateria de “probadores” que tiene detras, hay opciones de software libre que son muy superiores a sus equivalentes privativos. Esto no es generalizable, pues cada aplicación tiene unas características propias que han de ser analizadas en cada caso, y lo que puede ser adecuado para un usuario, sería totalmente inoperante para otro.
Es en la accesibilidad a la información sobre los productos y los productos mismos, en los que podemos establecer nuestra libertad de elección.
sábado, 27 de diciembre de 2008
Facebook (o por los amigos perdidos)
Últimamente, unos trece meses, no he escrito nada en este blog, por falta de ideas, falta de tiempo, y otro tipo de faltas que no vienen a cuento.
La verdad es que ha sido un viejo amigo el que me ha "activado" de nuevo: el escritor Juan Pedro Molina.
Juan Pedro y yo estudiamos juntos el Bachillerato, cuando aquello era aún algo. No digo que hoy no lo sea, pero en aquella época, el Bachillerato era una demostración de que te estabas convirtiendo en adulto (o así lo creíamos).
Nos vimos (¿o nos encontramos?) en un par de ocasiones en la Gran Vía de Madrid. Luego me puse a trabajar, me marché de España (sí, he sido inmigrante allá donde fui), volví, y perdí el contacto con mucho de mi pasado.
Es ahora donde aparece Facebook, y aparece como una herramienta más que empleo para recuperar y mantener las relaciones que he ido haciendo por el mundo. Juan Pedro apareció de golpe buscando a antiguos compañeros de estudios, y he de decir que me alegré de encontrarle, y aún más cuando me aceptó la conexión.
Las redes sociales no nos encierran en casa, impidiendo el contacto con los demás, sino que nos abren un modo de contacto más.
Bien por las redes sociales.
Espero que más, pronto
PD1 - Para que no parezca que hago proselitismo de Facebook, diré que también pertenezco a LinkedIn, Plaxo y Xing, aunque estas tienen un enfoque más profesional.
PD2 - Para aquellos que lo deseen les recomiendo el blog de Juan Pedro:
La verdad es que ha sido un viejo amigo el que me ha "activado" de nuevo: el escritor Juan Pedro Molina.
Juan Pedro y yo estudiamos juntos el Bachillerato, cuando aquello era aún algo. No digo que hoy no lo sea, pero en aquella época, el Bachillerato era una demostración de que te estabas convirtiendo en adulto (o así lo creíamos).
Nos vimos (¿o nos encontramos?) en un par de ocasiones en la Gran Vía de Madrid. Luego me puse a trabajar, me marché de España (sí, he sido inmigrante allá donde fui), volví, y perdí el contacto con mucho de mi pasado.
Es ahora donde aparece Facebook, y aparece como una herramienta más que empleo para recuperar y mantener las relaciones que he ido haciendo por el mundo. Juan Pedro apareció de golpe buscando a antiguos compañeros de estudios, y he de decir que me alegré de encontrarle, y aún más cuando me aceptó la conexión.
Las redes sociales no nos encierran en casa, impidiendo el contacto con los demás, sino que nos abren un modo de contacto más.
Bien por las redes sociales.
Espero que más, pronto
PD1 - Para que no parezca que hago proselitismo de Facebook, diré que también pertenezco a LinkedIn, Plaxo y Xing, aunque estas tienen un enfoque más profesional.
PD2 - Para aquellos que lo deseen les recomiendo el blog de Juan Pedro:
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