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martes, 10 de mayo de 2011

Ni lo uno, ni lo otro

No tengo clara la diferencia entre tener clara una cosa más allá de toda prueba y el sufrir una enfermedad mental.

Si tienes fe, crees más allá de toda prueba aquello en lo que crees, por peregrino que esto sea. Toda prueba que se te presente será descartada por “amañada”, “descontextualizada”, “mal obtenida”, o cualquier otra causa que no rompa el marco de creencia.

Si he de buscar un antónimo a fe este ha de ser escepticismo. Ser escéptico no es más que no creer y atenerse a las pruebas. Ser científico y no extraer más consecuencias que las que se encuentran en los hechos.

Que desde ese momento eres tildado de materialista, y por lo tanto incapacitado para poder hablar de cualquier cosa que por su naturaleza no sea material, es inmediato. Pero… ¿Y si todos estamos locos?

¿Qué pasa si nada es como lo vemos o lo sentimos? ¿Y si lo que vemos no es más que un sueño? ¿Es el mismo ruiseñor el que puede ver un sordo, oír un ciego y ver y oír el que no lo es? ¿Nos hablan los Dioses en sueños, o son bromas de nuestro propio yo?

No, no os preocupéis. Lo importante no es todo lo anterior, sino cómo somos capaces de movernos en ello. Sea sueño o real, las cosas las sentimos y las razonamos de esa manera.

Por ejemplo esta entrada: ¿es sobre fe o sobre escepticismo? Pista: lo digo en el título.

Sed felices.

viernes, 1 de abril de 2011

Los dioses y la primavera

Es gracioso el modo en el que se comportan los dioses semíticos. Son justicieros, vengativos, te condenan a perpetuidad, y lo peor es que sus reglas están hechas para que siempre pierdas.

Son dioses creadores. Nos crearon según su voluntad, y nos dotaron de nuestros genes. Sí, ellos nos diseñaron para que cuando una muchacha pasa en primavera a nuestro lado con turgentes formas, nos veamos irremediablemente sumidos en una explosión de hormonas con efectos secundarios que nos llevan a buscar asiento rápidamente ( o a no poder levantarnos si estábamos sentados).

balanzaPero claro… Si cedes a tus genes, y no es para procrear… a sufrir una Eternidad, lo que quiera que esta dure.

Que resulta que tienes 15 años y andas descontrolado y le levantas la voz a tus padres… Un par de siglos no te los quitan ni ellos.

Y así de una manera interminable.

Claro que te cuentan eso del libre albedrío, que si puedes luchar a las tentaciones, etc. Veamos, es como si yo a mi hijo le pongo delante un helado en una tarde de verano después de hacer ejercicio, y le digo: “Mira este helado, pero no te lo puedes comer o te castigaré el día que te mueras por toda la Eternidad, y más aún si me prorrogan el contrato de alquiler…”

Me gustan más mis dioses. Nos llevamos bien, y solo se ponen algo tensos cuando te metes con ellos sin venir a cuento. Son bastante demócratas: no te obligan a hacer su voluntad, aunque para saltártela tengas que pasarlas algo canutas, claro que te lo hacen en vida, y no cuando te has muerto. Te dan opción a poder corregir la situación, no como los otros.

Lo de los dioses semitas es como lo del juicio a Baltasar Garzón: da lo mismo, que no te voy a aceptar las pruebas en tu defensa.

De todos modos, como hay gente para todo, que cada uno le rece a sus dioses y que todos vivamos en armonía. Y el que no quiera, pues que no rece a ninguno, que al menos los míos no se molestan.

Sed felices.

viernes, 4 de marzo de 2011

Acoso docente

Cuando los docentes se ensañan en los hijos por las discrepancias con los padres, estamos ante acoso docente.

Esto es lo que parece que está pasando, de acuerdo con la Federación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos, en un colegio de Sevilla, en el que a dos alumnas se les ha negado el título de ESO por no haber cursado las asignaturas de Educación para la Ciudadanía.

Y es que no hay derecho que se castigue a dos niñas por las decisiones de sus padres. Son ellos los que no quisieron que sus hijas fueran adoctrinadas en los principios de la Democracia, la Constitución, el sistema de partidos, la igualdad de género, o los nuevos modelos de familia.

Una persona decente no puede permitir que sus hijas puedan pensar que tienen los mismos derechos que un hombre, o que sencillamente cuando su marido la corrija físicamente por sus fallos, pueda pensar que está siendo maltratada.

Estos padres, y la federación a la que pertenecen, piensan que tienen todo el derecho a negarse a que a sus hijas les enseñen principios relativistas, cuando sabemos todos que sólo hay una moral verdadera y que los demás se verán de cabeza en los dominios de Satanás.

La asignatura del Diablo, sólo va  darnos una caterva de hijos desviados e hijas disolutas, que tanta libertad, no es compatible con una moral adecuada a la persona. Mujeres que se enfrentarán a sus maridos y provocarán la ruptura de las familias. Unos hijos que al no tener un referente claro, acabarán en la corrupción más absoluta del alma, la sodomía y la perdición.

Lo que hacen estos maestros es vengarse de un modelo de familia que sólo una minoría de valientes están dispuestos a defender por su Patria y por su Fe.

Suerte que los demás creemos que debe enseñarse a los niños los principios de Libertad y Democracia, que hombres y mujeres tienen igualdad de derechos y deberes, o que la sociedad ha cambiado e incorporado a nuestra normalidad a familias que nos se componen de un padre, una madre y la caterva de hijos.

Siento que aquí las niñas son unas victimas, no de los profesores, sino de unos padres retrógrados que no ven el daño que le han hecho a sus hijas. O, no.

Sed felices.

lunes, 19 de enero de 2009

¿Por qué somos del Atleti?

El sábado estuve viendo el partido de la Heineken Cup entre los London Wasps y el Leinster, en el que ganó mi equipo (los Wasps) y nos colocamos los segundos del "pool 2". El domingo pude ver un buen partido entre el Gloucester y los Cardiff Blues (con victoria final de estos gracias a un ensayo en el minuto 75). La cosa no iba mal.

Si bien el futbol no es mi deporte preferido, lo es el rugby, uno no puede dejar de ver ciertos partidos, y ayer jugaba mi Atletico de Madrid contra el Almería.

Me hice seguidor atletico cuando tenía 12 años y fuí por primera vez al Calderón. Antes, creo recordar que era del Barça, del Barça de Quini y de Cruiff. Pero claro, el Calderón es mucho Calderón, y cual iluminado por la Verdad, comprendí que aquel era el equipo. Aquel era mi equipo, estaba en casa.

Desde entonces he sido, y soy del Atleti, como fe, como seña de identidad, no necesito ir al Calderón para reafirmarme en mi fe.

He procurado no influir en mi hijo sobre sus preferencias futboleras, y si bien tuvo unas semanas madridistas que ya remitieron, ahora es seguidor de todos los equipos que tienen un Adrián en sus filas, y... del Atleti. No lo hace por mi, lo hace porque el Atleti tiene algo.

Entonces es cuando viene el partido de ayer en el que, reconociendo que no tengo ni idea de futbol, uno ve lo incapaz que se puede ser en el campo, lo inutil del esfuerzo en el cesped, recuerda lo que es un deporte de equipo como el rugby, y los dos buenos partidos del fin de semana y se pregunta: ¿por qué somos del Atleti? ¿Por qué este sinvivir?

Razón de fe.

PD - El otro equipo de futbol del que soy seguidor, el Strongest de La Paz, perdió frente al sempiterno rival, el Bolivar.

PD2 - Sigue pendiente otro café, que quedaron cosas en el aire.