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miércoles, 23 de diciembre de 2009

Secuestrando las Navidades

¿Qué opinaría usted si un familiar suyo se encontrase sin poder moverse a miles de kilómetros?¿No pensaría que lo han secuestrado?

Parece ser que con la Lotería de Navidad tenemos otro clásico navideño: el cierre de una compañía aérea, dejando a miles de pasajeros varados sin posibilidad de moverse y la desesperación de haber perdido un dinero que en algunos casos no tienen.

Mientras tanto, en otros lugares de nuestra geografía, los dueños de esas compañías estarán pasando con los suyos la Nochebuena y la Navidad. Creo que no es justo.

No es justo que siempre sean los mismos los que paguen por la falta de gestión, no es justo que tenga que ser en estas fechas en las que se cierren las compañías, y propongo para ello una pequeña compensación: cada vez que una compañía deje a los pasajeros en tierra, los dueños pasarán tanto tiempo en el aeropuerto, sin ver a los suyos, como sea necesario para que todos los pasajeros afectados lleguen a sus destinos (conexiones incluidas).

No vamos a evitar que las compañías cierren si han de hacerlo, pero seguro que lo hacen en fechas que impacten menos a las vidas de los viajeros.

miércoles, 6 de mayo de 2009

¿Por qué?

Hace muchos años, cuando empezaba a trabajar en la calle Luchana de Madrid, asistí a una conversación en el metro de unos chicos que debían ser sólo tres o cuatro años menores que yo.

Eran estudiantes de Filosofía y habían tenido un examen que habían suspendido todos menos dos de todo el curso, coincidiendo en que ambos debían ser poco menos que detritus sociales.

La cuestión que tanto había indignado a los estudiantes, y que me alegraron el trayecto hasta mi destino es que emplearon las cuatro horas disponibles escribiendo razones, presupuestos, hipótesis y desparrames similares para contestar al enunciado "¿por qué?"

Ese esfuerzo inútil se produjo por lo simple y ambiguo de la pregunta, y la tendencia del ser humano a rellenar el espacio en blanco con lo que le es familiar. Si tengo cuatro horas para hacer el examen, he de emplear las cuatro horas por la Ley de Parkinson.

La respuesta era más simple: "¿Por qué no?"

Hoy, con las crisis (la última es la de la gripe innombrable) nos pasa lo mismo, rellenamos y rellenamos papeles con hipótesis, teoremas, y similares, cuando puede que la respuesta sea "¿por qué no?"